Ayuso Ortega, Faustino

Faustino Ayuso Ortega

Sacerdote (1923-2017)

Nacimiento: Santoña (Cantabria), 17 de febrero de 1923
Profesión religiosa: San José del Valle (Cádiz), 8 de septiembre de 1939
Ordenación sacerdotal: Madrid-Carabanchel Alto, 20 de junio de 1948
Defunción: La Coruña, 5 de julio de 2017

Nació Faustino en el bonito pueblo de pescadores de Santoña, en la costa cantábrica de la provincia de Santander. Sus padres fueron Francisco Ayuso y Paula Ortega, de procedencia astudillana. El padre era funcionario de prisiones y fue destinado al Penal de Santoña y, estando allí, nació Faustino. Una familia de antigua raigambre cristiana, que tuvo cinco hijos, dos varones y tres mujeres. Estudió sus primeras letras en la villa natal.

Tuvo contacto con los salesianos en el pueblo de Astudillo en 1931, año en el que al morir su padre la familia volvió al lugar de origen. Allí mismo hizo el aspirantado de 1934 a 1938. En plena Guerra Civil española fue a hacer su noviciado a San José del Valle y profesó el día 8 de septiembre de 1939. También allí realizó los estudios de filosofía en los años 1939-1941. Los tres años de tirocinio práctico los hizo en tres colegios distintos: Orense, Béjar y Santander. Cursó teología en Carabanchel Alto en los años 1944 a 1948. Fue ordenado sacerdote el 20 de junio de 1948.

Serio, ordenado y responsable en todo lo que hacía, fue destinado como asistente y profesor sucesivamente a Barakaldo y Béjar. En 1951 marchó como catequista al colegio de Madrid-Estrecho, donde fue también encargado de la iglesia. En Allariz primero y después en Zamora, fue consejero de estudios y disciplina. En 1956 fue destinado a la Casa Don Bosco, donde estaba la central catequística y la editorial SEI. Fichado por don Modesto Bellido, miembro del consejo general, se lo llevó con él a la casa madre de Turín, sede entonces del consejo general de la Congregación. Allí colaboró con don Tomás Bordas, secretario de don Modesto. Cuando en 1972 la casa general pasó a Roma, don Faustino siguió a los superiores mayores y trabajó en la secretaría general de la Pisana hasta 1977.

Volvió a España y fue destinado como confesor a Orense de 1978 a 1980. Buen conocedor de la lengua italiana, fue llamado de nuevo a Roma para actuar como guía de español e italiano en las catacumbas de San Calixto, donde además fue vicario de la comunidad y coordinador de todos los guías de las catacumbas. En 1990 regresó definitivamente a España y fue destinado al colegio salesiano San Juan Bosco de La Coruña, donde trabajó como ayudante de la parroquia, siendo un confesor muy estimado y buscado por su don de consejo, su precisión y puntualidad admirables, y por su gran bondad y paciencia. Durante muchos años era el punto fijo de referencia de cuantos acudían a la iglesia-parroquia de María Auxiliadora. Fue también asistente de las Voluntarias de Don Bosco.

Un tanto debilitado de salud en los últimos años, seguía cumpliendo con una regularidad ejemplar sus deberes comunitarios y ministeriales. En la comunidad era una persona más bien callada, pero amable y servicial en todo lo que podía. Un gran salesiano en toda la plenitud del término. Muy amante de Don Bosco y de la Congregación y fervoroso devoto y propagador de la devoción a María Auxiliadora, tal como la había aprendido en los muchos años que estuvo junto a su basílica de Turín. Murió en La Coruña el 5 de julio de 2017, a los 94 años.