José María Moreira Carracedo
Sacerdote (1923-2015)
Nacimiento: Corneira-La Baña (La Coruña), 14 de julio de 1923
Profesión religiosa: Mohernando, 16 de agosto de 1943
Ordenación sacerdotal: Carabanchel Alto, 22 de septiembre de 1951
Defunción: Arévalo, 1 de diciembre de 2015
José María nació en Corneira-La Baña, pueblo de la provincia gallega de La Coruña, el 14 de julio de 1923. Sus padres fueron Manuel Moreira y Jesusa Carracedo, familia cristiana que ofreció dos de sus tres hijos al Señor, Luciano, sacerdote diocesano, y José María, sacerdote salesiano.
Su primer contacto con los salesianos lo tuvo en la finca de Lóngora, una escuela agrícola llevada por el salesiano don Manuel Lino Cabada, un verdadero Don Bosco de La Coruña. Frecuentó después el colegio de María Auxiliadora de La Coruña y de allí marchó para hacer su aspirantado, un año en Astudillo y tres en Carabanchel Alto. En 1942 comenzó su noviciado en Mohernando, donde profesó el 16 de agosto de 1943 y allí mismo realizó los estudios de filosofía.
El trienio práctico lo hizo en tres casas diversas: en un caserón antiguo de Arévalo, donde antes de construir el nuevo seminario se reunió un grupito de aspirantes salesianos, en Vigo y en la Institución Sindical Virgen de la Paloma de Madrid. Al terminar el tirocinio práctico pasó al estudiantado teológico de Carabanchel Alto, donde fue ordenado sacerdote el 22 de septiembre de 1951.
Su primer destino como sacerdote fue el colegio de Atocha, pasando después a la escuela de automovilismo del ejército, donde los salesianos llevaban la formación religiosa de los soldados allí destinados. Tras un año en Urnieta, de la inspectoría de Bilbao, fue destinado por primera vez al colegio de Madrid-Estrecho (1978-1982) y a continuación a Puertollano (1982-1991). Los cinco años siguientes estuvo destinado al colegio de María Auxiliadora de Salamanca. Un año en la Procura de misiones de Madrid, dos años en Fuenlabrada, donde ocupó los cargos de ecónomo y consejero, cuatro en Soto del Real (Madrid) y en 2006 volvió por segunda vez al colegio de Madrid-Estrecho, donde permaneció mientras la salud le permitió trabajar.
Sufría una insuficiencia respiratoria muy acentuada, pero su sentido del trabajo le permitió seguir activo prácticamente hasta el final de su vida. Solo cuando ya no pudo valerse por sí mismo, fue llevado a la casa de enfermos de Arévalo. Tuvo que ser ingresado en el Hospital de Ávila y allí falleció, lleno de méritos y de años, 92.
Gallego de raza y de religión disponible a la obediencia en las numerosas casas en las que trabajó y en las responsabilidades que asumió fue un hombre activo, inquieto, trabajador y emprendedor. Amante de la música y, aunque no había hecho grandes estudios musicales, tenía gusto y habilidad para formar corales con los niños especialmente recordadas en Puertollano, Salamanca y Madrid-Estecho. Era un gran organizador de excursiones y peregrinaciones. Muy cercano a la gente, a las familias, a las que conocía y de las que seguía en sus alegrías y sus penas. Muy amante de nuestra madre Auxiliadora. Dios se lo llevó al comenzar el adviento, seguramente para que en el cielo cantara con el coro de los ángeles las alabanzas del Mesías.