Alberdi Alberdi, Ramón

Ramón Alberdi Alberdi

Sacerdote (1929-2009)

Nacimiento: Azkoitia (Guipúzcoa), 29 de octubre de 1929
Profesión religiosa: Sant Vicenç dels Horts, 16 de agosto de 1946
Ordenación sacerdotal: Barcelona, 29 de junio de 1955
Defunción: Barcelona-Sarrià, 29 de mayo de 2009

Don Ramón Alberdi falleció serena e inesperadamente en Barcelona-Sarrià la mañana del viernes 29 de mayo de 2009, a los 79 años. Aquel día, tenía que tomar el tren para ir a Madrid a presentar a la Familia Salesiana su reciente libro sobre doña Dorotea de Chopitea.

El director de su comunidad iniciaba así su carta mortuoria: «Demos gracias a Dios por este hijo de Azkoitia, País Vasco —donde nació el día 29 de octubre de 1929— y por la generosidad de sus padres José Luis y Josefa. Demos gracias a Dios, sobre todo, por la llamada que le hizo a la vida salesiana.

El padre inspector, Ángel Asurmendi, afirmaba en el funeral: «Estamos seguros de que los santos salesianos, incluida doña Dorotea, a los que conoció, sobre los que escribió y a los que estimó e imitó… hoy le han hecho el “pasillo” a su llegada al cielo y le han acompañado hasta el lugar donde se reúnen los amigos de Dios para celebrar la fiesta que Él les tiene preparada desde el inicio de los tiempos».

Don Ramón nació en Azkoitia (Guipúzcoa) el 29 de octubre de 1929. Inició el aspirantado en Huesca en 1941, lo continuó en Sant Vicenç dels Horts, donde realizó el noviciado y la primera profesión el 16 de agosto de 1946. Después de los estudios filosóficos en Gerona, hizo el trienio práctico entre los aspirantes de Sant Vicenç y, al terminar la teología y ordenado sacerdote en Martí-Codolar en 1955, es enviado a Roma, donde obtuvo la licenciatura en Historia Eclesiástica por la Pontificia Universidad Gregoriana, y después a Turín, donde se licenció en Teología.

Al volver a Barcelona inició su magisterio en el seminario salesiano Martí-Codolar como profesor de Historia Eclesiástica, Patrología y Metodología (1958-1999), donde tantas generaciones de salesianos tuvieron el privilegio de poder gozar de sus enseñanzas profundas y amenas. Todos sus alumnos recordaban la meticulosidad de sus esquemas, la claridad de la exposición y el fino humor con que se enfrentaba a los puntos más espinosos de la Historia.

Mientras ejercía de profesor, frecuentó los cursos de doctorado en la Universidad Central de Barcelona, obteniendo en 1977 el grado de doctor en Geografía e Historia con su tesis La formación profesional en Barcelona. Política, pensamiento, instituciones, 1875-1923, que fue publicada por EDEBÉ en 1980. Seguidor de la tradición historiográfica de Jaume Vicens Vives, de hecho su discípulo Jaume Giralt fue quien dirigió su tesis. Y a partir de este momento, compagina la actividad docente con la publicación de libros, conferencias y artículos sobre la vida salesiana en España.

En Martí-Codolar fue director de estudios desde 1976 a 1992 y presidente del centro teológico desde 1992 a 1999. También fue profesor de Historia en la facultad de teología San Francisco de Borja desde 1973 a 1978; miembro de la «Societat d’Estudis d’História Eclesiástica Moderna i Contemporánea»; miembro fundador, junto con el salesiano francés Francis Desramaut, del grupo de intelectuales que forman los «Colloqui sulla Vita Salesiana» (1976); presidente de la sección española de la Associazione Cultori di Storia Salesiana (ACSSA), desde 1996 a 2001. Las intervenciones de don Ramón Alberdi estaban siempre bien preparadas y eran muy apreciadas. Una mente guiada por el espíritu del Concilio Vaticano II y por el espíritu científico de investigación de la historia.

Su dedicación a la historia no solo abarcó los grandes temas, como el estudio social de Barcelona, sino también los de ámbito más familiar, como la historia de las casas salesianas (Sant Vicenç dels Horts, Martí-Codolar, Gerona, Mataró, Sarrià) o de personajes de nuestra Familia Salesiana (los mártires salesianos de la inspectoría tarraconense, doña Dorotea de Chopitea, don Felipe Rinaldi).

Pero la riqueza principal que poseía no fueron sus títulos, sino su persona. Don Ramón fue fundamentalmente una persona buena en la que se unieron una excelente delicadeza, una amabilidad sincera, una atención para con todos y una salesiana alegría. Fue una persona querida, sin lugar a dudas. Esa riqueza personal, mezclada con un espíritu de servicio, fue un don para las comunidades donde vivió y para el ejercicio pastoral de su sacerdocio, que realizó con mucho cuidado y preparación y que vivió con piedad, recia espiritualidad y profundas convicciones. Pero si algo lo hacía cercano fue su sencillez, que no ingenuidad. Unida a la bondad de su persona, habría que destacar su capacidad de trabajo y la alegría, que supo compaginar con su calidad de historiador avezado, meticuloso y trabajador hasta el mismo momento de su muerte, que le sorprendió cuando estaba preparando material sobre don Miguel Rua.

Muchas y muy significativas fueron las adhesiones recibidas con ocasión de su fallecimiento. Destacamos solo tres de ellas:

– La Vanguardia le dedicó toda una página con el título «Sabio y bondadoso». Entre otras cosas decía: «Ramón Alberdi se mostró con estos rasgos de sabiduría, bondad, ilusión y con amor al Evangelio y a los demás. Como historiador se dedicó, sobre todo, a estudiar cuestiones históricas de la Iglesia. Tuvo “la suerte”, en palabras suyas, de conocer a historiadores catalanes de la talla de Jaume Vicens Vives y Emi Giralt. Su tesis doctoral versó sobre la formación profesional en Barcelona entre finales del siglo XIX y principios del XX…».

Monseñor Pere Tena, obispo auxiliar emérito de Barcelona: «En este camino de correo electrónico quiero dar el pésame a la inspectoría salesiana de Barcelona… Para mí, el padre Alberdi ha estado siempre asociado al buen amigo padre Aldazábal, y mi trato con el padre Alberdi fue siempre afectuoso y amable. Lo he admirado siempre por su trabajo eficaz, tan propio de los salesianos».

«Nosotros —la presidencia y los miembros de la Asociación Cultores de la Historia Salesiana— también sentiremos mucho su ausencia. Ramón Alberdi ha jugado un papel muy importante en la investigación de la historia salesiana. Era uno de los inspiradores y fundadores de nuestra asociación y desde 1996 hasta 2000 fue el primer presidente. Durante su presidencia se han desarrollado las estructuras de la asociación y se han llenado estas estructuras de vida… Ramón Alberdi nos faltará como investigador, pero también como hombre que ha vivido según el carisma de Don Bosco…, un hermano bien instruido y trabajador».

Al día siguiente de su fallecimiento, sábado 30 de mayo, se celebró la eucaristía, presidida por su hermano Patxi, salesiano de la casa de Intxaurrondo (San Sebastián), acompañado por los sacerdotes concelebrantes que ocupaban gran parte del santuario de María Auxiliadora, salesianos e Hijas de María Auxiliadora de todas las inspectorías y amigos de don Ramón, que abarrotaban la iglesia y la sala de actos de la parte posterior, en una muestra multitudinaria de estima hacia el gran salesiano y la extraordinaria persona que fue don Ramón Alberdi.