Santiago Domínguez Díez
Coadjutor (1936-2008)
Nacimiento: Castilfalé (León), 29 de enero de 1936
Profesión religiosa: Astudillo, 16 de agosto de 1959
Defunción: León, 13 de diciembre de 2008
Santiago, hijo de Gerardo y Severina, nació en Castilfalé (León) el 29 de enero de 1936. En el seno de una familia de profundos principios cristianos, fue creciendo y madurando, al lado de sus tres hermanos. A los 12 años se integró en el centro de jóvenes de A.C. de la parroquia de San José de las Ventas, de León. Durante 10 años trabajó allí con ilusión a favor de los jóvenes y adolescentes junto con Cayetano Álvarez, que también se haría coadjutor salesiano. Jovial y disponible, siempre estaba a punto para colaborar en la catequesis, visitar a los pobres del barrio, a los enfermos, a los seminaristas, etc., siempre con la sonrisa, con la palabra amable, con el gesto cariñoso.
En 1956 conoció el Boletín Salesiano y decidió hacerse salesiano. El 15 de agosto de 1958 ingresó en el noviciado de Astudillo e hizo su profesión religiosa el 16 de agosto 1959.
Su primer destino y trabajo pastoral como salesiano estuvo entre los niños pobres y abandonados de Celanova (Orense). El día 4 de octubre de 1966 recibió la obediencia para ir a Roma, destinado al flamante centro de cálculo de la UPS. Desde octubre de 1966 trabajó en el Centro de Elaboración Datos y en el Instituto de Ciencias de la Comunicación (ISCOS).
Giacomo —así le gustaba siempre que le llamasen amigos y conocidos— se integró en varias comunidades de la UPS (desde 1966 a 2001): en la de Jesús Maestro para el personal de la universidad, en la del Beato Miguel Rua y de Santo Tomás de Aquino para estudiantes, desempeñando en ellas las funciones de consejero, secretario, administrador, enfermero, encargado de la hospitalidad y del archivo fotográfico de la visitaduría…
Santiago asumió esas tareas con una generosidad y una disponibilidad proverbiales, pero al final de este largo período de estancia y de servicio en la universidad salesiana de Roma, tuvo que afrontar el período más duro de su vida: el de una inesperada, larga y penosa enfermedad.
Superada la fase crítica y oído el parecer médico, el 15 de marzo de 2001 los superiores decidieron su vuelta a España. Santiago acogió la propuesta con pena, pero sin dificultad. A partir del 11 de julio de 2002, Giacomo se incardinó definitivamente en León, su inspectoría de origen, dejando en Roma un recuerdo indeleble de hombre bueno, de religioso convencido y de salesiano entusiasta, alegre y siempre disponible.
En la casa inspectorial de León fue recuperándose poco a poco de su estado de depresión y mejorando su estado de salud. Pasó entonces al vecino Centro Don Bosco hasta que en septiembre de 2008 se reincorporó de nuevo a la casa inspectorial para colaborar en la atención a los enfermos y seguir con su labor de fotógrafo, realizador de carteleras y colaborador de la pastoral vocacional. Pero la enfermedad pudo más que su entusiasmo y el día 13 de diciembre de 2008 falleció a la edad de 72 años.
Santiago tenía una personalidad optimista, sencilla y casi ingenua, pícara y pronta a la broma. Era un salesiano necesitado de buena compañía y de rostros alegres a su alrededor; buen hermano, pronto siempre a poner una gotita de humor. Supo crear espíritu de familia con sus carteleras y sus detalles, con su cercanía fraterna y sus bromas simpáticas.