Carlos Vázquez de Aldana García
Sacerdote (1928-1964)
Nacimiento: Salamanca, 2 de octubre de 1928
Profesión religiosa: Mohernando, 16 de agosto de 1946
Ordenación sacerdotal: Salamanca, 26 de junio de 1955
Defunción: Zamora, 30 de abril de 1964
Nació en Salamanca el día 2 de octubre de 1928, en el seno de una familia distinguida por su humanismo, sus finas relaciones sociales y sus convicciones cristianas.
Cursó bachillerato en el colegio salesiano de María Auxiliadora de la misma ciudad.
Además de buen estudiante, tenía una gran personalidad y un sentido apostólico muy influyente. Al terminar el bachillerato, se fue al noviciado de Mohernando (Guadalajara), donde profesó el 16 de agosto de 1946. En el mismo lugar cursó los estudios de filosofía. El trienio práctico lo hizo en Santander y en Madrid. Pasó después a Carabanchel Alto para los estudios de teología. Fue ordenado sacerdote en Salamanca, el día 26 de junio del mismo año 1955, junto con otros cuatro compañeros, antiguos alumnos del colegio de María Auxiliadora. Fue un gran acontecimiento para el colegio y toda la Familia Salesiana, que lo celebró con grandes festejos.
Recién ordenado sacerdote, fue destinado como profesor a la Universidad Laboral de Zamora, donde se distinguió por sus clases de matemáticas a cursos superiores, por su gestión en la secretaría particular de la universidad laboral y en sus largas horas de confesionario.
A pesar de su precaria salud, sentía verdadero gusto en predicar ejercicios espirituales, especialmente a jóvenes, de lo que fue un verdadero especialista.
El curso escolar 1963-1964 desempeñó con gran prestigio el cargo de catequista y en pleno trabajo murió repentinamente el 30 de abril de 1964, con apenas 35 años de edad. El entonces director-rector de la universidad, en la carta mortuoria, escribió:
«Don Carlos era un religioso ejemplar; un profesor estudioso y sacrificado; un sacerdote fervoroso, culto y apostólico; un salesiano responsable y celosísimo; uno de esos hombres consecuente con los principios que profesa, para quien, en teoría y práctica, cuenta más la gloria de Dios y la salvación de las almas que su propia salud y su propia vida».