Alberto Francese, Juan

Juan Alberto Francese

Sacerdote (1886-1971)

Nacimiento: Santhià-Novara (Italia), 22 de noviembre de 1886
Profesión religiosa: Foglizzo (Italia), 12 de octubre de 1902
Ordenación sacerdotal: Gerona, 18 de septiembre de 1909
Defunción: Barcelona-Horta, 20 de mayo de 1971

Don Juan Alberto, como siempre fue conocido en nuestro mundo salesiano, nació el 22 de noviembre de 1886, en Santhià (Novara, Italia). A los 11 años ingresó como alumno en el Oratorio de Valdocco, donde germinó su vocación. En Foglizzo (1901), hizo el noviciado y profesó el 12 de octubre de 1902.

Terminados sus estudios de licenciatura y doctorado en Filosofía en la Universidad Gregoriana de Roma, fue enviado a Barcelona en septiembre de 1905. En Mataró (1905-1909) realizó el tirocinio práctico y simultáneamente los estudios de teología. Fue ordenado sacerdote en Gerona el 18 de septiembre de 1909.

Estuvo un año en Sarrià y 22 en Mataró, en donde desempeñó los cargos de consejero, catequista y director. Después de un período en el Tibidabo, desempeñó el cargo de director en Gerona (1928-1934) y en el aspirantado de Sant Vicenç dels Horts (1934-1936), que fue truncado bruscamente por los sucesos de la Guerra Civil española. Pudo salir para Italia; allí pasó dos cursos como catequista de los filósofos y en 1940 volvió a Gerona (1940-1942) como director de novicios y salesianos.

La salud de don Julián Massana, minada por las preocupaciones de la guerra, impuso su relevo; don Juan Alberto hubo de sucederle al frente de la inspectoría tarraconense (1942-1948). Bajo su autoridad y ejemplo, la obra salesiana se fue rehaciendo, con las dificultades propias de la época.

Martí-Codolar, convertido en noviciado y poco después en teologado, lo recibe como primer director (1948-1954). Su fidelísima memoria le permitía enlazar deliciosamente en conferencias y Buenas noches el más rico anecdotario salesiano. Finalmente fue destinado al colegio de Barcelona-Horta, donde pasó sus últimos años como confesor, en medio del gran aprecio de salesianos y antiguos alumnos, y donde murió el 20 de mayo de 1971, a los 84 años de edad.

Fiel a sus clases hasta sus 81 años, al ministerio de la confesión, a sus rezos con el rosario en la mano, estaba siempre con los chicos, interesándose por los más pequeños en el recreo, por el éxito de los mayores en los exámenes de reválida, siguiendo la vida de los antiguos alumnos y ayudando a las vocaciones.

Además de su gran inteligencia, puesta siempre al servicio de sus alumnos, y su finura de trato con todos, impresionaba su humildad, que le hacía desear pasar inadvertido, y su extraordinario amor a Don Bosco y a todo lo salesiano.

Don Modesto Bellido recuerda el período de don Juan Alberto en Mataró: «Fue mi director durante los cuatro años de mi trienio. Éramos numerosos los clérigos y muy escasos los sacerdotes. Los tiempos no eran nada fáciles. ¡Cuánto nos ayudó en nuestra formación nuestro buenísimo don Juan Alberto! Y mucho más con el ejemplo de su vida que con sus palabras. Nos admiraba su espíritu de piedad, su veneración extraordinaria y respeto a todo lo salesiano. ¡Cómo nos inculcaba la verdadera asistencia salesiana! Hacía trabajar de veras a sus alumnos. Los seguía con paciencia y bondad uno a uno, sobre todo a los más retrasadillos».

Y sigue recordando: «Se comprendían así los éxitos clamorosos que obtenían en los exámenes y la admiración que por él sentían catedráticos eminentes. Se explica también así la rectitud y el afecto que siempre le han conservado sus antiguos alumnos. Con muchos de estos he tratado en el correr de los años. Los he encontrado aún en América. Solo palabras de gran alabanza y gratitud he oído de todos ellos».

Atestigua también don Alfonso Nácher, misionero salesiano en Timor: «Fue mi segundo padre maestro. En su escuela aprendí la puntualidad, la fidelidad, el amor al sacrificio… todo el caudal posible para la enseñanza y el apostolado. Un salesiano al estilo de don Rua