Daniel Álvarez Antón
Coadjutor (1951-2018)
Nacimiento: Almendra (Zamora), 24 de enero de 1951
Profesión religiosa: Astudillo, 15 de agosto de 1968
Defunción: León, 16 de noviembre de 2018
Daniel nació en el pequeño pueblo de Almendra, de la provincia de Zamora, que no hay que confundir con Al Almendra, pueblo de Salamanca. Sus padres fueron Daniel y Carolina, pertenecientes a la célebre y antigua parroquia de San Pedro de la Nave. El ambiente del pueblo era religiosamente muy sano y de profundas raíces cristianas. Varios salesianos han nacido en ese mismo pueblo. Sus primeras letras y sus primeras experiencias cristianas la recibió en la familia, en la escuela y en la parroquia del pueblo. El primer contacto con la congregación lo tuvo en 1964 en Herrera del Pisuerga (Palencia) donde se había abierto un pequeño aspirantado para coadjutores salesianos. Al cabo de tres años pidió ir al noviciado de Astudillo y allí hizo su profesión el 15 de agosto de 1968. El posnoviciado lo realizó en Urnieta (Guipúzcoa) y en La Almunia (Zaragoza) donde hizo los estudios de Maestría. Pasó seguidamente al Centro Don Bosco de León, que será la casa donde, en varias etapas, más años vivió de su vida salesiana: primero como asistente (1972-1975); más tarde, años 1990-1991, como profesor y director pedagógico, durante tres años perteneció al consejo inspectorial; y finalmente de 2004 a 2018 como profesor de Electrónica, director pedagógico y jefe de estudios de la sección de Formación Profesional. Otros lugares donde ejerció su actividad fueron Valladolid (1875-1980), donde obtuvo el título de Ingeniero Electrónico por la Escuela Universitaria de I.T de Valladolid y donde fue delegado para los antiguos alumnos. De 1991 a 2000 estuvo en Villamuriel como profesor en su especialidad y como director de centro juvenil. Pasó un corto periodo en Astudillo y volvió de nuevo a Villamuriel (2001-2004) siempre en fundiciones de profesor y encargado del centro juvenil. Finalmente, a partir de 2004 trabajó en el Centro Don Bosco de León, donde acabó su vida. Religioso ejemplar, de carácter siempre sereno y amable, equilibrado en sus juicios, no de muchas palabras, pero sí de muchos hechos y de gran corazón. supo ganarse el cariño y la admiración de todos aquellos con los que se relacionaba. Parecía gozar de buena salud, pero inesperadamente el 4 de julio de 2018, se le detectó un cáncer; fue operado, pero su estado de salud se complicó con una parálisis que le afecto a media parte de su cuerpo.
Daniel puso de su parte todo lo que pudo para superar esa parálisis. En esa situación dio una vez más muestras de su serenidad de ánimo, por un lado, y de una inquebrantable voluntad de superación, por otro. No pudo ser y el 16 de noviembre, sin palabras y sereno entregó su alma a Dios. Fueron muchos los testimonios de amistad y de agradecimientos que tras su muerte se han recibido. Por expreso deseo de la familia fue llevado a su pueblo y enterrado en el panteón familiar.