Gregorio Aparicio Serna
Sacerdote (1924-2011)
Nacimiento: Ubierna (Burgos), 2 de mayo de 1924
Profesión religiosa: Mohernando, 16 de agosto de 1943
Ordenación sacerdotal: Barcelona, 31 de mayo de 1952
Defunción: Bilbao, 24 de marzo de 2011
Fue el antiguo molino harinero de Ubierna, Burgos, su lugar de nacimiento. Como al mítico héroe del Cantar, también a don Gregorio le tocó, con el paso del tiempo, lidiar en mil batallas y compartir mil destinos. Sus años adolescentes fueron años duros, tiempos de guerra fratricida. La crudeza de la muerte la vivió de cerca, pues un hermano murió en el frente militar. Además, un primo hermano del padre, don Enrique Saiz Aparicio, salesiano, ofrecerá su vida a Dios en el martirio, declarado después beato por Benedicto XVI.
Hizo el noviciado y la primera profesión en Mohernando. Después del trienio en Vigo, estudió teología en Carabanchel Alto y se ordenó sacerdote en Barcelona, con ocasión del Congreso Eucarístico de 1952.
Compaginó la educación con el cargo de ecónomo en los colegios de Santander y Bilbao-Deusto y desde 1976 hasta 2003, siguió en Deusto como encargado de la iglesia.
Destacó por su cultura humanística, profesor de lengua española, experto en latín y griego. Su conocimiento del lenguaje era amplísimo. Apreciaba la buena literatura. Gozaba de una excelente memoria. Recordaba con facilidad lecciones, cuentos y poemas, y nos sorprendía a todos con su erudición y lucidez.
Hay dos palabras que le definen: constancia y fidelidad en el trabajo pastoral que se le encomendó, especialmente el de la animación y atención pastoral de la iglesia de María Auxiliadora, constante y fiel en no fallar ni un solo día a la cita, abriendo a tiempo y atendiendo, tanto durante el curso escolar como en vacaciones, las celebraciones litúrgicas y a las personas que necesitaban una orientación. Cuidaba con tacto pastoral y delicadeza humana las celebraciones del sacramento del matrimonio. Era su actividad pastoral habitual durante todos los sábados. Pasaban del centenar cada año.
Asimismo impulsó la Asociación de María Auxiliadora, la difusión de las capillas domiciliarias, y se interesó también por la formación de las celadoras.
Su talante y estilo de fidelidad lo plasmó, especialmente, en el ámbito de la vida de comunidad. En los momentos comunitarios aportaba su buen humor, el chiste oportuno, su presencia fraterna. Y cual poeta ocasional, inmortalizó con su pluma irónica sucedidos de la vida comunitaria. Fue una persona que se hizo querer por todos los hermanos que convivían con él.
El día 21 de marzo de 2011 se sintió mal y se llamó a la ambulancia que le trasladó al hospital, donde pasó tres días en coma. Al anochecer del día 24, conmemoración de María Auxiliadora, se nos iba a la casa del Padre a celebrar la fiesta de la Anunciación de María. Tenía 87 años de edad.