José Báez Palomo
Sacerdote (1911-1988)
Nacimiento: Colmenar (Málaga), 15 de noviembre de 1911
Profesión religiosa: San José del Valle, 8 de septiembre de 1928
Ordenación sacerdotal: Sevilla, 22 de mayo de 1937
Defunción: Sanlúcar la Mayor, 2 de septiembre de 1988
Nació José en el pueblo malagueño de Colmenar en un hogar de gran armonía y profundamente cristiano, en el que sobresalía «Pepito», así llamado familiarmente, por su arrebatadora espontaneidad y por su natural vivacidad. A los 7 años entra en el colegio salesiano de Málaga, donde cursó los estudios primarios, participando en todos los acontecimientos: veladas, teatros, actividades…, donde era la delicia de todos por sus buenos golpes.
A los 12 años decide ir al aspirantado de Écija. Luego, en San José del Valle hace el noviciado, la primera profesión y un curso de filosofía. Las prácticas pedagógicas las inicia en Fuentes de Andalucía, para intensificarlas en Montilla. Los estudios teológicos los cursa en Carabanchel Alto, aunque a causa de la Guerra Civil, el último año lo hace en Sevilla, donde es ordenado sacerdote el 22 de mayo de 1937. Estrena su ministerio sacerdotal, como capellán castrense, en el frente de batalla, período singular que nunca olvidaría. Al regreso, fue asistente de novicios y catequista en San José del Valle.
Iniciará muy pronto su servicio de director que se prolongará durante 30 años, comenzando por Montilla (1942-1945), el noviciado de San José del Valle, un sexenio en la compleja casa de Sevilla-Trinidad (1945-1952) y otro en la no menos compleja de Cádiz (1952-1958), escuela profesional y aspirantado de coadjutores.
Durante el trienio 1958-1961 vive una experiencia nueva como director único de la comunidad salesiana que entonces regía la Universidad Laboral de Sevilla, misión no siempre fácil la de aunar y coordinar los esfuerzos de casi 50 salesianos de toda España y 2.000 alumnos.
Tras esta experiencia, es nombrado director del teologado, primero en Posadas (1961-1963) y después en Sanlúcar (1963-1964), año en que es trasladado el centro de estudios. Los seis años en la institución gaditana Rodríguez de Valcárcel (1964-1967) y el sevillano Hogar San Fernando (1967-1970) completan el largo periplo de su directorado. En 1970 vuelve a Sanlúcar como administrador. Al final de este curso se cierra el teologado, pero él permanece un año más como incaricato.
A pesar de su edad avanzada, realiza estudios eclesiásticos en Roma (1972-1974) y consigue licenciarse en Teología Espiritual.
Todavía remata su hoja de servicios con dos años como vicario en la casa Santísima Trinidad de Sevilla (1974-1976). Y en 1976 vuelve a Sanlúcar la Mayor, entonces casa de noviciado, como confesor durante doce años. Falleció el 2 de septiembre de 1988.
En sus últimos años, acostumbrado al trabajo activo, es incapaz de estar ocioso y tiene siempre entre manos algún asunto: las clases de italiano o el cuidado espiritual de las gentes de Sanlúcar, tanto, que la celebración de sus Bodas de Oro sacerdotales (21 de junio de 1987) se trocó en una manifestación de afecto y reconocimiento de todo el pueblo.
Don José disfrutó de un optimismo existencial que, unas veces, se expresaba en disponibilidad y, otras, en lucha tenaz, sin desaliento, que expresó una vida entregada a la tarea salesiana. Autodidacta, no tuvo ocasión de estudios especiales hasta los últimos años.
Era muy sensible a la paternidad de Dios. Su centro fue la relación filial con Dios que transmitía a cuantos se acercaban a él para recibir el sacramento de la reconciliación.
En los últimos años, como delegado de las ADMA, recorrió palmo a palmo Sanlúcar, repartiendo afecto, consejos, simpatía…, y Boletines Salesianos.
Pasó mucho dinero por sus manos, pero como entraba salía. Bastaba ver su habitación, sus vestidos, su comida…, testimonios fehacientes de su espíritu de pobreza.