Rafael Ballesteros Arranz
Sacerdote (1955-1987)
Nacimiento: Iscar (Valladolid), 8 de noviembre de 1955
Profesión religiosa: Astudillo, 16 de agosto de 1973
Ordenación sacerdotal: Madrid, 28 de abril de 1984
Defunción: Bata (Guinea Ecuatorial), 2 de enero de 1987
Rafael nació en el pueblo vallisoletano de Iscar, el 8 de noviembre de 1955. Era el cuarto hijo de Teodoro Ballesteros y Felicitas Arranz, unos padres profundamente cristianos, que educaron a sus hijos en los más auténticos valores humanos y religiosos y que demostraron su fe en Dios, no solo en la generosa entrega de uno de sus hijos al Señor, sino en la entereza cristiana con la que aceptaron la voluntad de Dios tras el trágico accidente aéreo en el que murieron Rafael y su hermana Rufina.
En 1966 marchó Rafael al aspirantado salesiano de Arévalo. Hizo el noviciado en Astudillo y su primera profesión el 16 de agosto de 1973. Seguidamente, en Guadalajara cursó COU y en Medina del Campo completó el primer ciclo de estudios eclesiásticos, alternados con los de la UNED, de 1974 a 1977.
Durante dos años, trabajó entre los aspirantes coadjutores de Carabanchel Alto. Completó su formación teológico-sacerdotal en Salamanca y Madrid entre los años 1979 y 1983. Tras ser ordenado diácono, es destinado al colegio de Madrid-Estrecho, donde aprovecha para terminar sus estudios de Filosofía en la Universidad Complutense de Madrid. Fue ordenado sacerdote en la parroquia de María Auxiliadora de Atocha, el 28 de abril de 1984.
Después de ejercer un año su sacerdocio en España, se ofreció para ir a las misiones y fue destinado a Guinea Ecuatorial. Impartía docencia en el instituto nacional de enseñanza media «Rey Malabo» y en la Escuela Normal de Magisterio. Era capellán de la comunidad de Hijas de María Auxiliadora del colegio E. Waiso Ipola y trabajaba pastoralmente en la parroquia de Ela Nguema y en los poblados. También era el ecónomo de la comunidad.
Desgraciadamente este buen comienzo se vio truncado de manera imprevista. Rafael había preparado con emoción la visita que le iba a hacer su hermana Rufina. Su hermana, en efecto, llegó el 27 de diciembre y juntos visitaron algunos lugares y centros de Guinea. La vuelta estaba prevista para el día 2 de enero. Rafael iría con ella a pasar unos días de las vacaciones de Navidad con su familia en Iscar. Pero el aviocar en que viajaban cayó al mar a escasos kilómetros del aeropuerto de Bata, capital ecuatoguineana. Todos los pasajeros murieron, entre ellos cuatro salesianas, Rafael Ballesteros y su hermana Rufina.
La conmoción fue tremenda en Guinea, en España y en todo el mundo salesiano. Los cadáveres de los dos hermanos fueron trasladados a España y reposan en el panteón familiar de Iscar.