Baraut Obiols, Juan

Juan Baraut Obiols

Coadjutor (1894-1974)

Nacimiento: El Vilar de Cabó (Lérida), 29 de junio de 1894
Profesión religiosa: Carabanchel Alto, 31 de julio de 1912
Defunción: Sarrià, 18 de julio de 1974

Nació en El Vilar de Cabó (Lérida) el 29 de junio de 1894. Fue el menor de los 10 hijos con que el Señor bendijo a sus cristianos padres. Tres de los hermanos fueron párrocos de la diócesis de la Seu d’Urgell y dos coadjutores salesianos. Era tío de los sacerdotes salesianos, Tomás, Luis y Pablo; de dos sacerdotes benedictinos, Maiol y Cebrià; de sus sobrinos segundos, sacerdotes salesianos: Josep y Pere; y primo del coadjutor salesiano Pedro Obiols.

A los 12 años, ingresó en nuestra escuela agrícola Sant Isidre de Gerona. Hizo el noviciado y profesó como clérigo en Carabanchel Alto el 31 de julio de 1912.

Cursó regularmente los estudios de filosofía en El Campello. Después de trabajar como clérigo trienal en Huesca, y tras madura deliberación, dejó el camino del sacerdocio y siguió la labor educativa como coadjutor.

Fue destinado a Ciutadella de Menorca, y en 1929 a Sarrià, como jefe de portería de la casa, liberado de las preocupaciones escolares. Su delicadeza, su empeño y su responsabilidad fueron siempre ejemplares. Salvo las horas de comer y el tiempo correspondiente a las prácticas de piedad, tenía que atender a la portería y hasta dormía en ella.

Durante la Guerra Civil estuvo prisionero en la cárcel Modelo de Barcelona. Tras la guerra, estuvo un año de profesor en Azkoitia y destinado de nuevo a Sarrià.

Fue un asiduo propagador de la buena prensa y encargado de corregir pruebas de imprenta. Publicó las célebres hojitas Ejemplos y Enseñanzas, de las que llegó a publicar 180 números, con una tirada de 20.000 cada una y que repartía personalmente por la ciudad de Barcelona.

Colaboraba en la iglesia, ayudaba en las misas, engalanaba la iglesia con flores, que cuidaba en su jardín, dirigía el canto, tocaba el contrabajo en las fiestas, atendía a los alumnos atrasados y a los que querían ser salesianos como él.

Fue un salesiano humilde, sencillo, servicial, trabajador, disponible y de buen corazón, muy devoto de la Virgen Auxiliadora y de Don Bosco. Defendía con valor la verdad y el bien. Don Juan fue un hombre bueno al ciento por ciento, totalmente entregado a Dios. Por eso fue para él un día grande el 27 de octubre de 1968, cuando presidió en el Tibidabo una concentración familiar, para dar gracias al Sagrado Corazón de Jesús por haber escogido a unos 40 miembros de la familia Baraut Obiols para el servicio de Dios y de los demás.

Coronó su vida con una santa y envidiable muerte en Barcelona-Sarrià, el 18 de julio de 1974, a los 80 años de edad.