Brea Pazos, Francisco

Francisco Brea Pazos

Sacerdote (1933-2024)

Nacimiento: Cornado (Pontevedra), 8 de octubre de 1933
Profesión religiosa: Mohernando, 16 de agosto de 1952
Ordenación sacerdotal: Zamora, 22 de octubre de 1961
Defunción: León, 18 de julio de 2024

Francisco (Paco Brea, como le conocíamos familiarmente) había nacido en Cornado-Cuntis (Pontevedra) el 8 de octubre de 1933, en el seno de una familia numerosa formada por sus padres Fortunato y Carmen. En esos tiempos difíciles de los años 30, en su familia asimiló los mismos valores sencillos, humanos y cristianos, que su hermano Severino, dos años más joven que él y que también se entregó al Señor en la vida salesiana, falleciendo poco después de su ordenación en A Coruña, el 15 de noviembre de 1962. Después de los estudios elementales en el pueblo, Paco va a la casa de Cambados, donde da sus primeros pasos en el ambiente salesiano, que continuará en el aspirantado de Arévalo. Allí solicita entrar en el noviciado, que realizará en Mohernando el curso 1951-1952 y lo terminará el 16 de agosto de 1952 con la profesión como religioso salesiano.

En la casa de Guadalajara realiza su etapa formativa de Posnoviciado y en La Coruña-San Juan Bosco vive su experiencia de tirocinio, dando sus primeros pasos como educador salesiano. La etapa del teologado, como preparación a la ordenación sacerdotal, tiene lugar en Madrid-Carabanchel. Es ordenado sacerdote en Zamora por Mons. Eduardo Martínez González el 22 de octubre de 1961. Las primeras casas de Oviedo-Naranco (1961), Ourense (1962-1970) y Zamora-Don Bosco (1970- 1974), le irán curtiendo en la vida salesiana y consolidando su cualificación para el servicio educativo-pastoral que desarrolló largamente en la casa de Vigo-San Roque (1974-2019).

Sobre todo en Orense destacó como encargado de deportes, siendo uno de los pioneros en introducir en España el mini básquet. También allí comenzó a tomar contacto con la asociación de Antiguos Alumnos, de la que fue consiliario, como lo sería después en la casa de Vigo San Roque.

Como encargado de la iglesia, promovió mucho la devoción a María Auxiliadora, cuidando con particular esmero las celebraciones de los 24, el mes de mayo y, sobre todo, la novena de María Auxiliadora, para la cual buscaba siempre selectos predicadores.

De él se puede decir que dedicó su vida a la educación de los jóvenes con los rasgos propios del educador salesiano de su tiempo: la constancia, el orden y el método le caracterizaban y trataba de que lo asimilaran sus alumnos. Se preparó para dar clase de Matemáticas y en ese campo ofreció su servicio educativo.

Los Antiguos Alumnos también fueron objeto de su preocupación, y han sabido reconocer su entrega. Como profesor en el colegio era exigente, pero sabía enganchar con los alumnos por su carácter vivo y activo.

Como administrador del colegio y la comunidad buscaba atender a los hermanos y las necesidades con prontitud y generosidad. En comunidad, era un cumplidor fiel de sus obligaciones religiosas. Y siempre muy trabajador y proactivo.

Los últimos años, recluido en la enfermería de la casa de León, fueron difíciles para él, pero los soportó con callada resignación. Fue el último tramo del camino para el encuentro definitivo con el Señor y con su madre, María Auxiliadora, de quien siempre fue muy devoto.