Cabello Alhama, Joaquín

Joaquín Cabello Alhama

Sacerdote (1902-1969)

Nacimiento: Aguilar de la Frontera (Córdoba), 18 de septiembre de 1902
Profesión religiosa: San José del Valle, 13 de septiembre de 1923
Ordenación sacerdotal: San José del Valle, 30 de agosto de 1931
Defunción: Puerto Real (Cádiz), 5 de enero de 1969

Nace en Aguilar de la Frontera (Córdoba) el 18 de septiembre de 1902, hijo de Joaquín y Eloísa. Trasladados sus padres a Montilla en 1913, ingresa en el colegio salesiano.

En 1914 marcha a la casa salesiana de Málaga y en noviembre del año siguiente muere su padre. Los años de aspirantado los hace en la casa de Cádiz. Terminados sus estudios, va al noviciado, del que tuvo que salir por enfermedad. En 1921 es operado del oído en Cádiz, a consecuencia de lo cual sufrió de vértigos, que tanto le perturbarán a lo largo de su vida.

Repite el noviciado, hace su primera profesión el 13 de septiembre de 1923 e inicia los estudios de la filosofía. El 6 de enero de 1924 sale de Cádiz para la fundación de la primera casa de Canarias. En Las Palmas realiza los tres años de prácticas pedagógicas.

Los cursos de teología los estudia (1927-1931): el primero en Utrera y los demás en Ronda y en Montilla. El sacerdocio lo recibe el 30 de agosto de 1931 en San José del Valle, de manos de monseñor Marcial López.

Después de su ordenación sacerdotal es destinado como catequista o consejero escolástico a las casas de Carmona, Écija y Las Palmas, las dos últimas como administrador. En 1945 es nombrado director de la casa de Montellano (Sevilla). A partir de 1950 pasó por las casas de Carmona, Écija, Morón y la Universidad Laboral de Sevilla.

Era requerido por doquier, como sacerdote, predicador de palabra fácil, incisiva, cargada de mensaje evangélico. También era buscado como director de almas dentro y fuera del confesionario, sobre todo por tantas comunidades de religiosas, de las que él recordará con afecto especial a las clarisas de Carmona.

El 20 de septiembre de 1965 llegó a Puerto Real. A don Joaquín se lo llevó un repentino edema pulmonar la noche de mayor ilusión del año: la víspera de Reyes de 1969, a las 19.00 horas.

Su última mirada fue hacia el cuadro de la Virgen que tenía a la derecha de su cama. El día anterior, sábado, había estado en Sevilla, visitando a sus familiares.