Blas Calejero Peiró
Sacerdote (1926-2011)
Nacimiento: Alcañiz (Teruel), 12 de febrero de 1926
Profesión religiosa: Mohernando, 16 de agosto de 1943
Ordenación sacerdotal: Barcelona, 31 de mayo de 1952
Defunción: Arévalo, 5 de noviembre de 2011
Blas nació en el seno de una familia acomodada. Cuando contaba 7 años de edad, su padre, director de banco, fue trasladado a Salamanca, y Blas comenzó a frecuentar el colegio de San Benito y, posteriormente, el de María Auxiliadora. Aficionado a la música y al deporte, el buen ambiente del colegio despertó en él la vocación salesiana.
Hizo el noviciado en Mohernando, donde profesó el 16 de agosto de 1943. La ordenación sacerdotal la recibió durante el Congreso Eucarístico Internacional de Barcelona el día 31 de mayo de 1952.
En septiembre de ese mismo año la obediencia lo destinó como consejero del aspirantado de Arévalo. Comenzaron ya entonces a destacarse las dotes de bondad en el trato y de animador de vocaciones, que serán típicas en él y que le valieron para ocupar cargos de responsabilidad en la dirección de almas dentro de la Congregación. A sus 33 años fue ya nombrado director del colegio de Domingo Savio de Madrid y, sucesivamente, ecónomo inspectorial, director del colegio de María Auxiliadora de Salamanca, director del aspirantado de Carabanchel y director de la casa inspectorial de Madrid. Desde 1973 a 1981 fue consejero inspectorial y en 1981 fue nombrado delegado nacional de los cooperadores salesianos, cargo que mantuvo hasta 1989, en que fue nombrado director de la casa de Atocha y párroco del santuario de María Auxiliadora.
Fue para muchas personas un verdadero y amado padre espiritual, un convencido salesiano, un sacerdote entregado a las almas, gran orientador vocacional, que ayudó a muchas personas de uno y otro sexo a descubrir la vocación a las que Dios las llamaba.
En 1998 fue nombrado director de la Procura de Misiones y en el año 2001 fue destinado a Estrecho. Al final de su vida, al diagnosticarle la gravedad del mesotelioma pleural que padecía, maravillaron a los hermanos sus palabras de gran dimensión espiritual:
«Ahora comienza una nueva etapa en mi vida y aquí nos quedamos solos Dios y yo».
Falleció en Arévalo el 5 de noviembre de 2011, a los 85 años.