Antonio Camacho Ayants
Coadjutor (1894-1978)
Nacimiento: San Fernando (Cádiz), 14 de mayo de 1894
Profesión religiosa: San José del Valle , 22 de septiembre de 1915
Defunción: Sevilla, 24 de enero de 1978
Nace el 14 de mayo de 1894 en San Fernando. Huérfano de padre, a sus 10 años ingresa en la escuela de artes y oficios de Cádiz, que se abría ese curso, 1904-1905. En aquel ambiente irá germinando su vocación al mismo tiempo que estudia teoría y práctica del oficio de zapatero, aunque la obediencia le hará orientar su vida salesiana en actividades muy diferentes a su oficio.
En septiembre de 1913 entra en el noviciado de San José del Valle, donde profesa como coadjutor el 22 de septiembre de 1915. Y desde este momento, su dilatada vida salesiana, a excepción del sexenio 1924-1930 pasado entre la casa de la Santísima Trinidad de Sevilla y la de Málaga, se desplegará en las tres comunidades de Córdoba, Sevilla-Residencia Universitaria Salesiana (RUS) y Sevilla-Hogar de San Fernando.
Destinado en 1916, vive en la casa de Córdoba 24 años en dos períodos. Trabaja con los muchachos pobres del popular barrio de San Lorenzo, dando clases a los más pequeños. Realiza diversas tareas en la casa y sobre todo dedica sus mejores energías a los antiguos alumnos y con ellos al apostolado del teatro, para el que tenía dotes privilegiadas. En febrero de 1974 se le hizo un homenaje público y ferviente por el trabajo realizado y la simpatía esparcida en la casa cordobesa.
Los 10 años siguientes (1946-1956) los pasó en Sevilla-Residencia Universitaria Salesiana (RUS), entre los jóvenes residentes universitarios, como el cercano y simpático hermano mayordomo y diligente factótum.
Y en Sevilla-Hogar de San Fernando pasará los 21 últimos años de su vida atendiendo a los chicos huérfanos. Su taller de marquetería, que mereció asomarse a la pequeña pantalla de TVE, su famosísima tómbola, sus actividades en las colonias veraniegas de Sanlúcar de Barrameda o de Jabugo, los premios concedidos en los concursos a los trabajos y a su artístico «Belén»… fueron muestra de su afán por estar implicado en la tarea educativa. En especial, el teatro fue su gancho apostólico por antonomasia.
Pese al cansancio producido por sus 83 años y acentuado por su penosa enfermedad, defendió celosamente ciertas tareas, que lo hacían sentirse útil, sobre todo, el seguir pisando las tablas del escenario en sus insustituibles papeles de artista cómico.
Su piedad sencilla y profunda se manifestó en el cuidado de la casa del Señor y pasando junto a la Virgen Auxiliadora largos ratos en fervorosa oración.
Fue un salesiano simpático, de carácter envidiable. Su larga y dolorosa enfermedad la supo encajar con fortaleza silenciosa en su afán de no causar molestias.
Murió en Sevilla el 24 de enero de 1978, fiesta de San Francisco de Sales, a los 83 años.