Francisco Javier Cordero Domínguez
Sacerdote (1937-1990)
Nacimiento: Carmena (Toledo), 22 de febrero de 1937
Profesión religiosa: Mohernando, 16 de agosto de 1954
Ordenación sacerdotal: Salamanca, 2 de marzo de 1964
Defunción: Guadalajara, 25 de mayo de 1990
Nació Javier en Carmena, provincia de Toledo, pueblo grande entre Torrijos y Talavera, el 22 de febrero de 1937, en plena Guerra Civil. Pequeño, frágil y amable. Siendo su padre ferroviario, la familia tuvo que trasladarse a Madrid. Vivían en la calle Delicias, cerca de la estación y del colegio de Atocha, en el que ingresó. Allí nació su vocación.
Realizó el aspirantado en Astudillo y Arévalo, y el noviciado en Mohernando, profesando el 16 de agosto de 1954. Estudió filosofía en Guadalajara e hizo el tirocinio en María Auxiliadora de Salamanca. Comenzó teología en Carabanchel Alto y la terminó en el nuevo estudiantado de Salamanca, donde fue ordenado el 2 de marzo de 1964.
Desempeña las tareas de consejero en los colegios del Paseo de Extremadura y San Fernando. Vuelve al colegio de María Auxiliadora de Salamanca para licenciarse en Literatura. Sigue como consejero en Salamanca, con un breve paréntesis entre los aspirantes de Arévalo, que guardarán de su persona un indeleble recuerdo. En 1988 es destinado como jefe de estudios al bachillerato de Guadalajara. Al año siguiente, se pide a Javier ser el nuevo ecónomo. Lo acepta con encomiable espíritu de obediencia. Acostumbrado a bregar entre letras, clases, deportes y problemas escolares, se entregó con esmero a las nuevas tareas contables, laborales y económicas. Y, precisamente, al supervisar como ecónomo el lanzamiento de los fuegos artificiales de la fiesta de María Auxiliadora, un fatal accidente le causaría la muerte.
Persona ordenada, metódica, de elegante caligrafía como elegante y gentil era en el porte y en el deporte. Salesiano dispuesto, obediente, sencillo, de comunidad, cortés y con fino sentido del humor.