Crescenzi Malpicci, Anastasio

Anastasio Crescenzi Malpicci

Sacerdote (1876-1964)

Nacimiento: Filacciano-Roma (Italia), 21 de enero de 1876
Profesión religiosa: Valsalice-Turín, 2 de octubre de 1892
Ordenación sacerdotal: Roma, 18 de marzo de 1899
Defunción: Salamanca, 14 de mayo de 1964

Don Anastasio nació en Filacciano, pueblecito cercano a Roma, el 21 de enero de 1876. Pasada la primera niñez, sus padres quisieron que cursara los estudios en el internado del Sacro Cuore de Roma, pero no tenían dinero para pagar la pensión. Una bienhechora lo puso en conocimiento de Don Bosco. Este escribió inmediatamente al director, diciéndole que lo admitiera sin más. Hizo el aspirantado en Roma y el noviciado en Foglizzo —con don Barberis—. Profesó en Turín-Valsalice el 2 de octubre de 1892, en manos de don Rua.

Ya profeso, le enviaron a Roma a estudiar filosofía y teología en la Universidad Gregoriana. Allí pasó siete años haciendo sin interrupción los estudios eclesiásticos. Tuvo como condiscípulo a Eugenio Pacelli, después Pío XII.

El día 18 de marzo de 1899 es ordenado sacerdote y celebra la primera misa en el Sacro Cuore. Ese curso es enviado a Foglizzo como profesor de filosofía y maestro de música.

En 1903 llega a España, destinado a Sant Vicenç dels Horts como profesor de filosofía y teología. Ese mismo año es nombrado director de la casa de Carabanchel Alto, destinada a novicios y filósofos de la nueva inspectoría céltica.

A los dos años es destinado a la casa de Madrid-Atocha, donde permanecerá siete años como catequista de la casa inspectorial y profesor de un grupo de estudiantes, núcleo del futuro teologado, que se establecerá en Carabanchel Alto. En 1917 es nombrado director de la casa de Talavera de la Reina, abierta tres años antes y todavía no consolidada. Era fundación de una señora pudiente, piadosa y generosa a su manera, pero conflictiva. El oratorio festivo, el externado y el seminario de Talavera marchaban viento en popa y la gente estimaba a los salesianos, pero ella tenía sus reticencias. Un buen día la señora se presentó con un acta notarial, cambiando las condiciones de la fundación e imponiendo otras inaceptables. Los salesianos prefirieron dejar aquella obra, saliendo sigilosamente de Talavera para no despertar la reacción del pueblo. El grupito de alumnos que iba para salesianos fue acogido en la casa salmantina de Béjar, con don Anastasio de director.

Terminado el sexenio, retorna a Carabanchel y a sus clases de moral fundamental y de moral especial. Ingenioso y con chispa para la ironía, su manera de ser y de conducirse alegraba el ambiente y aliviaba las tensiones que se presentaban en un teologado tan numeroso. Sus compañeros de claustro, apuntando a su agudeza, le decían que parecía que había nacido en Moncucco.

En Carabanchel le sorprendió la Guerra Civil. Don Anastasio, acogiéndose a su condición de italiano, pudo huir a Italia. Estuvo dos años en el estudiantado de Chieri y, acabada la contienda, regresó a España. Un año en Astudillo, como director interino, y de nuevo se incorpora a Carabanchel. En 1961 va a Salamanca junto con el traslado del teologado.

Desde octubre de 1963 se le veía decaer sensiblemente. Plenamente consciente, él mismo solicitó los sacramentos que recibió con lucidez y devoción. Murió el 14 de mayo de 1964, a los 88 años de edad.