Gregorio Crespo Manjón
Sacerdote (1927-2009)
Nacimiento: Santander, 4 de enero de 1927
Profesión religiosa: Mohernando, 16 de agosto de 1944
Ordenación sacerdotal: Zamora, 20 de septiembre de 1953
Defunción: Vigo, 24 de septiembre de 2009
Nació el 4 de enero de 1927 en Santander. Oficialmente en algunos lugares figura equivocadamente la fecha de 1926, pero él y su familia siempre tuvieron claro que había nacido en 1927. Su padre, Millán Crespo López, era creyente practicante, que supo transmitir a la familia sus convicciones más profundas. Su madre, Cecilia Manjón Lastra, procedía de familia muy cristiana, sobrina del padre Manjón, fundador de las escuelas del Ave María en Granada. Gregorio era el más pequeño de los cuatro hijos del matrimonio. La madre murió en 1928, cuando Gregorio era todavía un bebé.
Frecuentó el colegio salesiano de su ciudad y a finales de septiembre de 1939 ingresó en el seminario salesiano de Carabanchel Alto. Hizo el noviciado en Mohernando y su primera profesión el 16 de agosto de 1944. Estudió filosofía en el mismo Mohernando y al terminar fue destinado a La Coruña para el trienio práctico. Estudió los cuatro años de teología en Carabanchel Alto, donde hizo la profesión perpetua el 19 de diciembre de 1952. Su ordenación sacerdotal tuvo lugar en Zamora el 20 de septiembre de 1953.
Además de los estudios eclesiásticos, Gregorio hizo la carrera de Filosofía y Letras, sección Filología Románica, en la Universidad de Oviedo y cursó seis años de piano, dos de solfeo y dos de armonía reconocidos por el Conservatorio de Madrid.
Se dedicó fundamentalmente a la docencia en todos los colegios donde lo destinó la obediencia y desempeñó los siguientes cargos: consejero-jefe de estudios (tres en Zamora y cinco en La Coruña), administrador (tres en León, dos en Orense, cinco en La Coruña y 11 en Valladolid), catequista (11 años en La Coruña), director (tres en Orense y tres en La Coruña), asistente de las VDB, responsable de ADMA en Orense, delegado de cooperadores, consiliario de antiguos alumnos, vicario parroquial, coordinador inspectorial de escuelas seis años y un año secretario inspectorial.
Además de profesor competente y exigente, don Gregorio tuvo un trato cercano con todas las personas, a quienes agradaba atender, decirles una palabra adecuada de ánimo y de orientación. Se preparaba bien, le gustaba leer y estar al día, era culto, de ágil pluma y con facilidad para escribir poesía. En este campo solía reflejar su profunda espiritualidad y sensibilidad humana. Como músico, tenía una magia especial para conducir coros y masas corales.
Poseía una fuerte personalidad, austera, seca, pero hizo grandísimos esfuerzos por adaptarse a los tiempos. Y como buen salesiano, destacó especialmente por su amor a María Auxiliadora. No solía perdonar el rezo diario del rosario, a veces discretamente, otras, para dar testimonio a los salesianos jóvenes, sin ocultar el rosario que desgranaba.
Su muerte se produjo casi repentinamente. El 23 de septiembre de 2009, en torno a las 22.30, sentado en la sala de estar con otros salesianos, se sintió repentinamente indispuesto. Él se percató desde el primer momento de que era un infarto.
Fue llevado urgentemente al Hospital Meixoeiro de Vigo, donde murió mientras le practicaban un cateterismo, alrededor de la una de la madrugada del 24 de septiembre de 2009, a la edad de 82 años de edad.