Dalmau Curto, Joaquín

Joaquín Dalmau Curto

Coadjutor (1882-1941)

Nacimiento: Tortosa (Tarragona), 31 de agosto de 1882
Profesión religiosa: Utrera, 23 de agosto de 1902
Defunción: San José del Valle, 8 de agosto de 1941

Nació el 31 de agosto de 1882 en Tortosa (Tarragona). A los 8 años, ilusionado con ser sacerdote, entra en el seminario de su ciudad natal. Al morir su padre, que era naviero, tiene que ayudar en casa y, por tanto, deja el seminario. La situación económica de su casa se resiente y la familia se traslada a Barcelona.

En junio de 1898, ingresa como interno gratuito y alumno encuadernador en la casa salesiana de Sarrià. Impresionado gratamente por la figura de los salesianos coadjutores allí presentes, decide solicitar ser uno de ellos. En ese mismo septiembre comienza allí el noviciado.

Aún sin profesar, don Felipe Rinaldi, en ese momento inspector, lo destina a las escuelas de artes y oficios de Málaga (1900-1902). Deja allí muestras de su maestría en el taller y en la dirección de la banda de música. Emite la profesión temporal en Utrera el 23 de agosto de 1902 y es destinado a Sevilla-Trinidad, donde permanecerá el resto de su vida. Solo al final, por un mes, su maltrecha salud aconseja un clima más suave como el de San José del Valle, donde se convierte para los novicios en un modelo de santidad vivida.

Falleció el 8 de agosto de 1941 en San José del Valle. Sus últimas palabras fueron: «Adiós, me voy… ¡Madre mía!».

Fue una figura completa e ideal del salesiano coadjutor, sobre el que se ha escrito una biografía. Era llamado simplemente «el Maestro». Maestro encuadernador, maestro tipógrafo, jefe de librería, mecánico, electricista, administrador, contable, enfermero, maestro de banda, director de escena y actor insuperable… En una palabra, un auténtico factótum, bien cualificado.

Era además un entusiasta del oratorio festivo y de las colonias veraniegas. Creó un orfeón y una orquesta para dinamizar el Centro Don Bosco de los antiguos alumnos. Y como buen salesiano, trabajó por extender la devoción a María Auxiliadora y animar los círculos Domingo Savio.