Díaz Cívico, Antonio

Antonio Díaz Cívico

Sacerdote (1933-1988)

Nacimiento: Castro del Río (Córdoba), 1 de julio de 1933
Profesión religiosa: San José del Valle, 16 de agosto de 1957
Ordenación sacerdotal: Sanlúcar la Mayor, 21 de diciembre de 1969
Defunción: Montilla (Córdoba), 19 de julio de 1988

Nace en el pueblo cordobés de Castro del Río el 1 de julio de 1933. Ingresa, ya con 20 años, en 1953, en el cercano aspirantado de Montilla hasta que en 1956 es admitido al noviciado en la localidad gaditana de San José del Valle. Hace sus primeros votos el 16 de agosto de 1957. Comienza filosofía en Consolación de Utrera, que debió suspender al encontrar dificultades en los estudios (1957-1958).

En 1958 es enviado a Granada, donde renueva los votos en 1960 como coadjutor, por decisión de los superiores. Continúa trabajando en la ciudad del Darro hasta 1962, sin desechar internamente su ideal sacerdotal.

En 1962 es destinado a las Palmas de Gran Canaria, donde realiza al mismo tiempo sus estudios de magisterio; un año después, a Posadas para continuar los estudios eclesiásticos que hace con normalidad (1963-1965). Trabaja un año en el colegio de Córdoba (1965-1966) antes de incorporarse a los estudios teológicos en el estudiantado de Sanlúcar la Mayor. A los 36 años es ordenado sacerdote el 21 de diciembre de 1969 en la localidad sevillana.

Vuelve al colegio de Córdoba como jefe de estudios de bachillerato y de la recién estrenada EGB. Su buen hacer educativo y evangelizador lo hacen apto para ser nombrado director del popular colegio de Pozoblanco (1973-1979), donde derrocha energía y buen hacer.

En Linares, parroquia y colegio de EGB lo reciben como director (1979-1982). En Madrid realiza un año de formación catequística (1982-1983) y vuelve a Linares como director de EGB de 1983 a 1984.

En 1984 es nombrado director de Montilla (1984-1988). En 1985 se le practica una operación intestinal de consecuencias nada fáciles de predecir, que afronta con su habitual optimismo. Pero fallece a los 55 años, el 19 de julio de 1988.

Era un hombre sencillo, alegre y servicial. Entusiasta de su vocación sacerdotal, supo luchar y trabajar por ella hasta los últimos días de su vida.