Díaz Paredes, Francisco

Francisco Díaz Paredes

Coadjutor (1882-1960)

Nacimiento: Archidona (Málaga), 27 de febrero de 1882
Profesión religiosa: Utrera, 24 de septiembre de 1904
Defunción: Sevilla-Trinidad, 29 de noviembre de 1960

Natural de la localidad malagueña de Archidona, nace en el seno de una familia muy cristiana en la que aprendió a amar a Dios y a los pobres. Tenían sus padres un taller de sastrería y el pequeño Paco llamaba la atención entre los clientes por su inteligencia despierta, su memoria feliz y su piedad.

En octubre de 1895 el canónigo de Málaga, Juan Palomero, logra que entre de interno en las escuelas de artes y oficios de San Bartolomé, dirigidas entonces por sacerdotes diocesanos y que posteriormente pasan a cargo de los salesianos. Francisco se instruyó en el taller de zapatería con la intención de ser coadjutor.

En octubre de 1902 Francisco es uno de los 13 novicios que estrenan el noviciado en Sevilla-Santísima Trinidad. Recuerda que en la vigilia de la Inmaculada reciben seis novicios por primera vez en la casa la imposición de sotana en la hermosa iglesia de Trinidad. En su ficha de secretaría, el noviciado dura del 16 de abril 1903 al 24 de septiembre 1904, fecha de su profesión en Utrera.

Trabaja con gran dinamismo salesiano durante más de medio siglo en Sevilla, en la casa de salud Don Bosco de Ronda, Utrera y Antequera, y los últimos 13 años los pasa como enfermero en la casa inspectorial de Sevilla.

Desde 1911, año en que obtiene el título oficial de practicante en Sevilla, su campo específico de trabajo es en clínicas y enfermerías de nuestros internados. Fue un trabajador solícito, sacrificado y asiduo, que a veces se adelantaba en diagnosticar con acierto a los mismos médicos, que se complacían en celebrar consultas con él. No extraña, pues, que su pericia le diera familiarmente el título de «Doctor» y él se afanaba en merecerlo estudiando, poniéndose al día en curas y atenciones sanitarias.