Diego Arias, Andrés Valentín

Andrés Valentín Diego Arias

Sacerdote (1892-1944)

Nacimiento: Arabayona (Salamanca), 28 de junio de 1892
Profesión religiosa: Écija, 12 de noviembre de 1908
Ordenación sacerdotal: Sevilla, 22 de septiembre de 1917
Defunción: Ronda, 19 de febrero de 1944

Nació el 28 de junio de 1892 en Arabayona (Salamanca).

Concluidos los estudios elementales, ingresa en Sevilla y de allí marcha al aspirantado de Écija (1906), donde también realiza el noviciado y emite sus primeros votos el 12 noviembre de 1908, tras lo cual cursa sus estudios de filosofía.

Realiza el tirocinio práctico en las casas de Málaga, Carmona y Córdoba (1909-1914). De 1915 a 1927, lo encontramos en el noviciado de San José del Valle, donde compagina sus estudios de teología y la asistencia a los novicios. Emite los votos perpetuos en 1916 y es ordenado en Sevilla el 22 de septiembre de 1917.

En 1928 es nombrado director de Aros de la Frontera. Pese al gran aprecio que la población gaditana sentía por los religiosos, el 11 de mayo de 1931, menos de un mes después de proclamarse la Segunda República, el colegio y la iglesia de Arcos eran pasto de las llamas. La única de toda Andalucía. Ello afectó al ánimo y al equilibrio psicológico del director.

Tras una temporada de reposo, marcha a la casa inspectorial de Sevilla como secretario inspectorial (1933-1941). El estallido y posterior desarrollo de la Guerra Civil afecta de nuevo su ánimo de vida metódica, discreto y de temperamento más bien tímido.

Terminada la guerra, tras pasar el curso 1941-1942 como confesor de aspirantes en la casa de Antequera, es destinado a San José del Valle como profesor y confesor de novicios.

Unas complicaciones gastrointestinales y la depresión física en progresión acabarían por minar totalmente su salud. Fue llevado a la casa de reposo de Don Bosco en Ronda y allí falleció el 19 de febrero de 1944.

Era un salesiano lleno piedad y espíritu de fe, tranquilo, discreto y tímido. Sus experiencias con la violencia política en tiempos de la Segunda República y la Guerra Civil quebrantaron su equilibrio emocional. Envejecido antes de tiempo, murió con solo 51 años de edad.