Sergio Díez Fernández
Sacerdote (1916-1946)
Nacimiento: Bárcenas del Ebro (Cantabria), 27 de febrero de 1916
Profesión religiosa: Villa Moglia (Italia), 14 de septiembre de 1933
Ordenación sacerdotal: San Salvador (Centroamérica), 11 de octubre de 1942
Defunción: Valencia (Venezuela), 9 de junio de 1946
Nació en Bárcenas del Ebro (Cantabria) el 27 de febrero de 1916. Sus piadosos padres crearon un ambiente de familia en el que varios hijos se ofrecieron a Dios en la vida religiosa. José fue uno de ellos. En septiembre de 1928, entró en la casa de formación de Astudillo, cuatro años más tarde se fue a Italia, Chieri-Villa Moglia, para el noviciado. Allí hizo su profesión religiosa el 14 de septiembre de 1933. Estuvo en la Vega (Venezuela) para los estudios de formación.
Terminados los cursos de filosofía, es destinado a la casa inspectorial de Caracas (1935); al año siguiente fue destinado al liceo San José de Los Teques. Realizó sus estudios de teología en San Salvador (Centroamérica). Fue ordenado sacerdote el 11 de octubre de 1942. Por motivos de la guerra permaneció dos años más en este país, en el colegio Santa Tecla. Finalmente, en 1944, regresa a Venezuela, en Colegio Don Bosco de Valencia. En julio de ese mismo año comenzó a sentirse mal. Nadie sospechaba, ni siquiera él, que se trataba de algo grave. Pero después del examen médico, se conoció que sufría de graves lesiones pulmonares. Se le ordenó absoluto reposo. Obediente, resignado, dispuesto a todo, se sometió sin una muestra de queja. Durante dos años, la cama fue su cruz y su cátedra, desde donde enseñaba con el ejemplo. Recibió con edificante piedad los últimos sacramentos. Pudo recibir la santa comunión hasta el día antes de su muerte, acaecida el 9 de junio de 1946, al toque del Ángelus de la tarde. Su prematura muerte truncó la vida de un gran educador salesiano. Era un modelo en el trabajo escolar y educativo, a lo que unía una profunda y ejemplar piedad, un cumplimiento exacto de las prácticas religiosas. Se comprende cómo en poco tiempo se hizo querer de todos, superiores y alumnos, que lo estimaban sobre manera y a los que él amaba con verdadero cariño.