Ignacio Díez Mateo
Sacerdote (1912-2008)
Nacimiento: Añoza (Palencia), 31 de julio de 1912
Profesión religiosa: Mohernando, 12 de octubre de 1932
Ordenación sacerdotal: Carabanchel Alto, 19 de junio de 1943
Defunción: León, 20 de febrero de 2008
Nació en Añozga (Palencia) el día 31 de julio de 1912. A los 11 años marchó al aspirantado de Carabanchel Alto, pasando después a Astudillo y al colegio del Paseo de Extremadura de Madrid (1928-1930).
Hizo el noviciado en Mohernando y su primera profesión el 12 de octubre de 1932. Allí hizo también dos años de filosofía y en 1934 fue destinado como trienal a Madrid-Ronda de Atocha y después a Salamanca como maestro y asistente.
El 7 de julio de 1936, incompresiblemente, lo mandaron a pasar el verano y a estudiar a Carabanchel, un lugar poco seguro. Efectivamente, tras el alzamiento militar del 18 de julio el colegio fue ocupado por los milicianos.
Asaltado el colegio y detenidos los salesianos, Ignacio pudo librarse de la muerte gracias a un pariente, persona importante de la CNT. A finales de 1936 se enroló en la División Espartacus y en ella estuvo hasta el final de la guerra. Detenidos y hechos prisioneros por las tropas de Franco, Ignacio pudo salir libre por no estar manchado de sangre. Llegó al colegio de Atocha y allí fue recibido por don José María Lasaga.
En 1939 volvió a Salamanca y al finalizar el curso comenzó teología en Carabanchel Alto y el 19 de junio de 1943 fue ordenado sacerdote.
Como sacerdote, fue destinado a Madrid-Ronda de Atocha, donde desempeñó el cargo de prefecto hasta el año 1948, en el que es nombrado director del Colegio-Hogar de Vigo.
Terminado su primer directorado en Vigo, fue enviado a Zamora, donde realizó diferentes labores como secretario inspectorial, delegado inspectorial de cooperadores y antiguos alumnos. Al trasladarse la sede inspectorial (1968), pasó a León y allí permaneció hasta 1972, fecha en la que regresó a Vigo como director de la residencia de estudiantes que la Caja había construido para atender a los antiguos alumnos. Cerrada la residencia, regresó de nuevo al colegio-hogar.
El 14 de enero de 2007 sufrió una caída debido a una trombosis cerebral que lo dejó postrado en cama desde entonces. El día 2 de febrero de ese mismo año, don Ignacio pidió ir a la casa de enfermos de León. Allí murió el 20 de febrero de 2008, a los 95 años de edad.
De don Ignacio merece destacar su estilo de ser alegre y desenfadado, su vivacidad y su carácter, siempre pronto a intervenir, hablar, solucionar, echar una mano… Se sintió identificado con la vida salesiana y preocupado de un modo especial por los cooperadores salesianos y los antiguos alumnos; para todos ellos, don Ignacio era un referente histórico y cordial. Tuvo un apasionado amor a María Auxiliadora, a la que se refería de continuo y que era uno de los ejes en su predicación y de su espiritualidad personal.