Domènech Corominas, Antonio

Antonio Domènech Corominas

Sacerdote (1943-2009)

Nacimiento: Barcelona, 12 de abril de 1943
Profesión religiosa: L’Arboç del Penedès, 16 de agosto de 1959
Ordenación sacerdotal: Barcelona-Horta, 1 de marzo de 1969
Defunción: Barcelona-Martí-Codolar, 20 de julio de 2009

Nació en Barcelona el 12 de abril de 1943 en una familia profundamente cristiana. Su hermano José María fue sacerdote salesiano y su hermana Montserrat, hija de María Auxiliadora.

Hizo el aspirantado en Gerona y el noviciado en L’Arboç del Penedès, donde emitió su primera profesión religiosa el 16 de agosto de 1959, seguido de los estudios filosóficos y de magisterio en Sant Vicenç dels Horts. Realizó el trienio práctico en el Tibidabo y los cuatro años de teología en la Pontificia Universidad de Salamanca, donde obtuvo la licenciatura en Teología el 23 de junio de 1969. Fue ordenado sacerdote en la casa salesiana de Horta el 1 de marzo de 1969.

Fue profesor del centro teológico salesiano de Martí-Codolar (1969-1996). El curso 1972-1973 se encuentra en el instituto católico de París, donde se especializa en Teología Pastoral. En Martí-Codolar es profesor de cristología y Teología Pastoral.

Funda la comunidad salesiana del barrio de «La Mina» en Barcelona, fue director de Martí-Codolar (1982-1988), delegado inspectorial de pastoral juvenil y nombrado inspector de Barcelona en junio de 1994.

Es elegido consejero general para la pastoral juvenil en el XXIV Capítulo General y, por motivos de enfermedad, se reincorpora definitivamente a la inspectoría de Barcelona el 25 de enero de 2009.

Siguió la consigna de don Egidio Viganò: «Educar evangelizando y evangelizar educando». Esta fue la guía y norma de su trabajo y a ello dedicó toda su vida. No tuvo inconveniente en trabajar en barrios de marginación en Barcelona, si podía satisfacer su afán de apostolado y de formación religiosa entre los jóvenes. En su vida y en sus escritos se refleja su carácter y sus aspiraciones.

Fue una persona de profunda espiritualidad, constante, estudiosa, trabajadora, ejemplar y exigente. A todo ello le arrastraba un gran amor a Dios, a Don Bosco, a María Auxiliadora, a los jóvenes y a la Congregación.

Murió en Barcelona el 20 de julio de 2009. La carta mortuoria la escribió el rector mayor, don Pascual Chávez.