Fernández Sánchez, Francisco

Francisco Fernández Sánchez

Coadjutor (1891-1977)

Nacimiento: Béjar (Salamanca), 4 de abril de 1891
Profesión religiosa: 1910
Defunción: Coxipó da Ponte-Cuiabá (Brasil), 23 de diciembre de 1977

Nació en Béjar (Salamanca) el 4 de abril de 1891. Asistió al colegio de los salesianos y allí nació su vocación salesiana. Profesó en España en 1910. Él mismo dice que las dificultades del latín le obligaron a dejar los estudios para ser sacerdote, pero quiso quedarse como coadjutor. Estuvo como maestro en el colegio de Ciutadella (Menorca). En 1922 se convirtió en realidad el gran sueño de su vida: ir a las misiones. Fue destinado a Mato Grosso. No le agradó mucho su primer destino a Corumbá, pues allí no había indios que civilizar, pero por suerte, la salud allí no le acompañó y tuvieron que enviarlo a la misión de Sagrado Corazón, entre los indios bororos. Durante 14 años fue administrador, profesor, maestro de música, director de banda y agricultor. Pero como los bororos ya estaban casi totalmente civilizados, él deseaba salir al encuentro de otras tribus sin civilizar. Por entonces se estaba preparando una expedición para entablar contacto con las terribles tribus chavantes, enemigas a muerte de los blancos y de los indios bororos. Se formó una expedición dirigida por los salesianos padre Fuchs y padre Sacilotti; Francisco quiso formar parte de ella, pero los superiores prefirieron que se quedara con los bororos. Los dos salesianos fueron asesinados el 1 de noviembre de 1934. Durante algunos años se desistió de volver a tomar contacto con los chavantes. Pero en 1937 se volvió a formar otra expedición bajo la dirección del padre Chovelón. Esta vez Francisco sí tomó parte en ella. Cuenta él: «Tuvimos un encuentro amistoso [con los chavantes] que pudo terminar en tragedia. Probablemente interpretaron mal alguno de nuestros gestos y nos atacaron: pude agacharme a tiempo y la flecha pasó rozando mi cabeza; iba derecha al corazón. Otra se clavó en el antebrazo del padre Chovelón cuando estaba comiendo tranquilamente». Tuvo que volver a la misión de los bororos. En 1949 pidió acompañar al padre Covalcchini a Chavantina, una colonia abierta en el límite de las tribus de chavantes y bororos. Esta vez los encuentros con los indios resultaron bien y poco a poco los terribles chavantes se convirtieron. Se formaron varios centros de misión en las riberas del río Das Mortes y Francisco fue uno de los salesianos que contribuyeron más positivamente a la civilización de esta, hasta entonces, indómita tribu. Nunca volvió a España, sino que quiso permanecer siempre entre sus queridos indios. Murió en Coxipó da Ponte (Cuiabá) el 23 de diciembre de 1977, a los 86 años de edad y 67 de profesión religiosa salesiana. Forma parte de los hombres de leyenda de las misiones salesianas.