Francisco Gamarro Cabrera
Sacerdote (1910-1980)
Nacimiento: Arriate (Málaga), 9 de noviembre de 1910
Profesión religiosa: San José del Valle, 8 de septiembre de 1929
Ordenación sacerdotal: Sevilla, 11 de septiembre de 1938
Defunción: Sevilla-Trinidad, 12 de diciembre de 1980
Nació en el pueblo malagueño de Arriate el 9 de noviembre de 1910 en el seno de una familia cristiana, aunque desde su infancia sufrió la orfandad.
En Cádiz y Montilla, hace el aspirantado; en San José del Valle, el noviciado, la profesión religiosa (8 de septiembre de 1929) y la filosofía; reparte el trienio pedagógico (1931-1934) entre Sevilla-Trinidad, Carmona y Utrera. Es enviado a Turín-La Crocetta a estudiar la teología que, a causa de la Guerra Civil, ha de concluir en San José del Valle (1936-1938). Recibe la ordenación sacerdotal el 11 de septiembre de 1938.
Tras cuatro años como consejero escolástico o catequista, en Las Palmas de Gran Canaria y en Sevilla-Trinidad, por un cuarto de siglo dirige ininterrumpidamente obras salesianas tan dispares como el joven colegio de Sevilla-Triana (1942-1949), la Institución Sindical de Puerto Real (1949-1952), la escuela profesional de la Santísima Trinidad de Sevilla (1952-1958), en la que logra sea coronada canónicamente la Virgen Auxiliadora (1954); después pasa a dirigir el Hogar de San Francisco de Cáceres. Tras un año de confesor en Utrera, cierra su período de dirección en Huelva, como fundador de la original presencia Stella Maris, escuela de formación marinera, que precede a la actual obra salesiana onubense.
Un trienio de administrador en el Hogar macareno de San Fernando y en 1971 retorna definitivamente a Sevilla-Trinidad, como encargado de la iglesia de su Auxiliadora, que logrará sea declarada santuario por las autoridades eclesiásticas sevillanas.
Toda su vida se caracteriza por la impronta mariana y todas sus inquietudes giraban en torno al tema de María. «Si la devoción a María Auxiliadora es una síntesis de la fisonomía espiritual salesiana, hay que reconocer, sin temor a equivocarse, la autenticidad salesiana de don Francisco», se afirma en su carta mortuoria. Dos acontecimientos significativos centran esta devoción: la implantación de la imagen sedente —por algo la llaman la sentaíta— de María Auxiliadora en Triana y la coronación de la imagen de la Trinidad.
A los pocos meses de recibir la iglesia de la Trinidad el título de santuario, el corazón le juega una mala partida. A causa de una bronquitis y de la hipertensión, un paro cardíaco fulminante abrió a Francisco las puertas de la casa del Padre. Y la Virgen, el 12 de diciembre de 1980 se lo llevó repentinamente a su lado y al de Don Bosco. Tenía 70 años.
Supo ser padre bueno, celoso, cariñoso en extremo, prudente, sabio hijo de Don Bosco. Sembró siempre con estilo evangélico, con la sonrisa y la mano abierta. Por esto se vio durante todo un día una multitud de chicos acercarse de puntillas a su féretro y casi sonreírle como él les sonrió tantas veces. Se vio llorar a tantas personas… Su palabra afable, su delicadeza y su cercanía daban su último fruto.