Antonio García Aguado
Sacerdote (1905-1959)
Nacimiento: Alaejos (Valladolid), 23 de octubre de 1905
Profesión religiosa: Carabanchel Alto, 23 de julio de 1925
Ordenación sacerdotal: Carabanchel Alto, 17 de junio de 1934
Defunción: Béjar, 2 de mayo de 1959
Huérfano de madre y padre desde muy niño, al ser de Alaejos (Valladolid), pudo entrar becado en el colegio de Salamanca-San Benito. Así lo disponía la famosa bienhechora doña Gonzala Santana.
De inteligencia despierta, aun con la posibilidad de estudiar una buena carrera, optó por la vocación salesiana. Profesó en Carabanchel Alto el 23 de julio de 1925. Pasó el trienio entre Madrid-Atocha, Astudillo y el aspirantado de Madrid-Paseo de Extremadura. Estudió teología en El Campello y Carabanchel Alto, donde fue ordenado el 17 de junio de 1934.
Estaba haciendo ejercicios en Mohernando cuando estalló la Guerra Civil. Fue preso el 23 de julio de 1936 y enviado a la cárcel de Las Ventas en Madrid. Sometido a juicio popular, fue condenado a trabajos forzados en el llamado Batallón Auxiliar de Fortificaciones. Pico, pala, barrenos, mala alimentación, disciplina rígida…, condiciones compartidas con otros salesianos. Pudo escapar poco antes de terminar la guerra.
Normalizada la situación, fue destinado otra vez a Carabanchel Alto como consejero de los aspirantes durante un año. De allí pasó a Salamanca-María Auxiliadora como asistente y profesor. Y en 1945 es enviado como prefecto a Mohernando. Desde allí puso en marcha el oratorio de Guadalajara —cuna del posterior colegio—, recabando la ayuda de sacerdotes, Protección de Menores, del gobernador civil, don Juan Casas, y con la colaboración y ayuda de los estudiantes de filosofía.
En 1948 va a Béjar con el cargo de catequista. En medio de los preparativos de la inauguración del nuevo teatro, comenzó a sentir fuertes dolores de estómago. Se le diagnosticó un tumor cancerígeno, ya extendido, contra el que no se pudo hacer nada. Murió en Béjar el 2 de mayo de 1959, a los 53 años de edad.
Era alegre, jovial, activo, con voz fuerte, sonora y de buen tenor, palabra expedita y expresión suelta, pronta y directa.