Felipe García Montiel
Sacerdote (1928-2004)
Nacimiento: Monasterio de Santullán (Palencia), 12 de septiembre de 1928
Profesión religiosa: Mohernando, 16 de agosto de 1947
Ordenación sacerdotal: Carabanchel Alto, 24 de junio de 1956
Defunción: Mondoñedo (Lugo), 19 de agosto de 2004
El 19 de agosto de 2004 moría don Felipe García tras sufrir un aparatoso accidente de coche, a unos 20 kilómetros de la casa de Foz (Lugo), de la que era hasta ese momento el administrador.
Había nacido el 12 de septiembre de 1928 en Monasterio de Santullán, en la montaña palentina. Astudillo fue su primer contacto con los salesianos y donde comenzó su aspirantado, que continuó en Santander y acabó, de nuevo, en Astudillo en 1946.
Hizo el noviciado y los estudios de filosofía en Mohernando. Tras el paréntesis del trienio en el colegio de Madrid-Estrecho, cursó los estudios de teología en Carabanchel Alto, donde recibió la ordenación sacerdotal en junio de 1956.
Astudillo y Cambados fueron los primeros destinos de su ministerio sacerdotal. En 1962, con 32 años, es destinado a Llaranes como director. La Coruña-Calvo Sotelo, Villagarcía, Cambados y Astudillo son otros tantos colegios en los que ejerció el cargo de director. Por este tiempo, la Congregación estaba fraguando el Proyecto África. Don Felipe y otro salesiano fueron los pioneros de la presencia salesiana de la inspectoría de León en Senegal, aunque las dificultades con el francés y ciertos achaques de salud le obligaron a volver a España a los dos años, en 1981.
De nuevo entre nosotros, será el primer párroco de Armunia, donde impulsó grandemente la devoción a María Auxiliadora. Lugo y Foz, como administrador, serán sus últimos destinos.
Su currículum fue prolijo en destinos, cargos y servicios, de los que se deduce su disponibilidad, su laboriosidad y su profunda confianza en Dios y en la Congregación ante los distintos retos que le presentó la vida salesiana. Bien lo definió don Ángel Fernández Artime, entonces inspector-provincial, al afirmar en el funeral: «Gracias Felipe, si algo te ha distinguido siempre fue tu absoluta, plena y total disponibilidad cada vez que se te pedía algo…».