García Ramos, Arturo

Arturo García Ramos

Sacerdote (1911-1958)

Nacimiento: El Coronil (Sevilla), 8 de marzo de 1911
Profesión religiosa: San José del Valle, 8 de septiembre de 1927
Ordenación sacerdotal: Carabanchel Alto, 21 de mayo de 1936
Defunción: Sevilla, 18 de diciembre de 1958

Nació en el sevillano pueblo de El Coronil, distante unos 50 kilómetros de Sevilla.

El día 1 de octubre de 1922, inicia sus cuatro años de aspirantado en Cádiz. En San José del Valle hace el noviciado, que concluye el 8 de septiembre de 1927 con la profesión y el servicio militar, tras lo cual realiza el bienio de filosofía y el trienio en Málaga. En Carabanchel Alto cursa los cuatro años de teología, que culminan con su ordenación sacerdotal el 21 de mayo 1936.

A los dos meses, estalla la Guerra Civil, en la que estrena su ministerio sacerdotal como capellán militar en el frente del norte de Córdoba, hasta que el inspector, don Sebastián María Pastor, consigue del general Queipo de Llano, jefe del Ejército del Sur, que todos los salesianos de la inspectoría bética, sujetos a las armas, que eran gran parte de los trienales y jóvenes sacerdotes, sean desmilitarizados para que se dediquen a la docencia en sus colegios, en atención a su importante función docente, social y humanitaria.

Entre los agraciados por este decreto estaba Arturo, que es enviado de nuevo a Málaga, liberada el 8 de febrero 1937. En ella permaneció siete años, los dos primeros como jefe de estudios y los cinco restantes como administrador. Su labor fue importante en los años de la postguerra, no solo para la restauración del centro malagueño, sino también para la ampliación de San Bartolomé y el incremento del internado.

Tras otro trienio en la prefectura de Sevilla-Triana (1945-1948), transcurre el quinquenio siguiente en Algeciras, también como prefecto.

Fue un hombre de Dios, sacerdote ejemplar y apostólico de entrega incondicional. Tenía una cicatriz en la garganta, causada, decía él, por metralla de una bomba. Su alegría contagiaba. Siempre tranquilo, sereno, divertido y sonriente.

Padecía de hepatitis. El cambio a Carmona (1953-1954) y posteriormente a Sevilla-Colegio Mayor Universitario, no tenía otro fin que la atención más cercana de los doctores ante el agravamiento del mal.

Falleció en silencio, como había vivido, el 18 de diciembre de 1958, festividad de la Virgen de la Esperanza, a los 47 años de edad.