Félix García Velasco
Sacerdote (1938-2024)
Nacimiento: Astudillo (Palencia), 20 de noviembre de 1938
Profesión religiosa: Mohernando, 16 de agosto de 1956
Ordenación sacerdotal: Salamanca, 6 de marzo de 1966
Defunción: León, 1 de octubre de 2024
Félix, “Felixín”, como le llamábamos cordialmente, había nacido en Astudillo el 20 de noviembre de 1938, respirando desde su nacimiento el aire salesiano de esa localidad palentina, con casa salesiana que está celebrando su centenario. También en su familia cristiana, formada por Elías y Cesárea, se vio animado a la entrega al Señor en la vocación salesiana en esa época difícil de posguerra en la que se curtió desde pequeño. Recorrió el proceso formativo ordinario, comenzando el aspirantado en Arévalo y continuando el noviciado en Mohernando que culminó con la profesión religiosa el 16 de agosto de 1956.
Después del Posnoviciado en Guadalajara, se entregó con fuerza a la misión salesiana los tres años de tirocinio (Allariz y Cambados). La preparación al sacerdocio la realiza en Salamanca donde recibe la ordenación el 6 de marzo de 1966, en la iglesia del Teologado de manos del obispo dominico misionero Teodoro Labrador.
Su entrega entusiasta a la vida salesiana la realizó en diversas casas: Allariz, Cambados, Madrid-Colegio de Ferroviarios, Medina del Campo con los posnovicios, Comodoro Rivadavia durante su etapa misionera en Argentina, Villagarcía de Arosa, Oviedo-Naranco, León-Centro Don Bosco, León-Santiago el Mayor, Vigo-María Auxiliadora, Ourense. Y en todas ellas con espíritu emprendedor, luchador y con gran tesón en la realización de la misión. Hay que reseñar las diversas encomiendas que ha desempeñado: Director en varias de ellas, Delegado de la Familia Salesiana, Asistente Regional de Familia Salesiana, Asistente Regional de las Voluntarias de Don Bosco, nombrado por don Viganó; Vicario inspectorial, formador.
En 2002 el entonces inspector, don Ángel Fernández Artime, vista la salud deteriorada de Félix a raíz de un ictus sufrido, le daba esta obediencia: “Continuar con la recuperación de tu salud y colaborar con tu oración y testimonio en el crecimiento de la Inspectoría”. Y todos somos testigos de que la ha cumplido fielmente hasta el momento de su fallecimiento. Basta ver cómo ha afrontado sus limitaciones de movilidad con espíritu de superación, tratando de ayudar en lo que podía, con la elocuencia de su mirada y su sonrisa. Podemos decir que Félix ha vivido con pasión el Jubileo y el Aguinaldo antes de estrenarlos. Ha cumplido lo que nos indica el Rector Mayor para abordar la vida con esperanza: con la motivación que cada uno lleva dentro de sí, “podemos descubrir cómo los límites pueden ser superados, los problemas más grandes pueden ser abordados y que, incluso en los momentos más difíciles, no debemos dejarnos ganar, sino encontrar los recursos personales y contextuales para poder afrontar cualquier desafío”. Así ha sido la vida de Félix, entregada con entusiasmo a la misión salesiana, “en la salud y en la enfermedad”, dejándonos un testimonio elocuente de fidelidad vocacional. En todos, pero especialmente en los enfermos de León, ha dejado un recuerdo y un ejemplo de cómo vivir con alegría la enfermedad. Ahora le ha llegado la hora de descansar en el seno de Dios.