Gelpí Ripoll, Francisco

Francisco Gelpí Ripoll

Coadjutor (1909-2001)

Nacimiento: Malgrat (Barcelona), 8 de septiembre de 1909
Profesión religiosa: Barcelona-Sarrià, 5 de agosto de 1927
Defunción: El Campello, 6 de enero de 2001

Nació el 8 de septiembre de 1909 en Malgrat (Barcelona). Ingresó en los salesianos de Gerona el 14 de noviembre de 1921. Allí, mientras estudiaba la escuela elemental y aprendía en la granja agrícola, decidió tomar parte de la familia de Don Bosco en la Congregación Salesiana.

El 13 de julio de 1925 comenzó el noviciado en Sarrià, donde profesó como salesiano coadjutor el 5 de agosto de 1927. Ya salesiano, trabajó en Gerona, Sarrià y Astudillo. Durante la Guerra Civil fue conductor habitual del gobernador de Pamplona. También fue asistente del capellán militar, Don Amós Rubio, el cual, concluida la contienda, se lo llevó a su pueblo de Cuenca, Olmeda del Rey, a desescombrar la iglesia. De esta amistad nació la buena relación entre este pueblo conquense y la Congregación, pues de allí surgirían con el tiempo algunas vocaciones salesianas.

Después trabajó en Sarrià, Ciutadella y Horta como maestro, músico, director de la banda de música y conductor de autobuses.

Cuando en 1958 se fundó la inspectoría de San José, marchó a Valencia como chófer del inspector. Formó parte de la comunidad de la casa inspectorial de Valencia, acompañando a los inspectores de turno, hasta que en 1997 fue trasladado a la residencia de enfermos de El Campello, donde murió el 6 de enero de 2001 a los 91 años de edad.

En el desempeño de su cargo, destacó por su prudencia y discreción, atento a cualquier necesidad o incidencia, muy responsable en el mantenimiento y conducción del vehículo, su instrumento de trabajo, siempre a punto.

No era solo el chófer del inspector en su visita a las casas, sino también el compañero prudente en el que el inspector podía confiar plenamente. Junto a su prudencia, destacaba su responsabilidad y su sentido común, expresado en sentencias proverbiales.

Guardaba todo, hasta la libreta de noviciado, listas de sus alumnos, direcciones de parientes y amigos, registro de los viajes con los inspectores, etc. Su colección de fotografías, abundantes y bien ordenadas, es un fiel testimonio de sus largos años de servicio y de la historia de las casas.

En su ancianidad, en la casa inspectorial, procuraba ayudar en todo, atendiendo a las visitas, haciendo paquetes, llevando el correo, recogiendo la prensa diaria, preparando el comedor, la sala de estar, etc. No llamaba la atención en su vida religiosa ordinaria, porque todos estaban acostumbrados a verlo puntualmente en las prácticas comunitarias.

El ejemplo de paz y de alegría lo siguió dando hasta el final de su vida durante el tiempo de su última enfermedad en El Campello.