Francisco González Fernández
Sacerdote (1936-1996)
Nacimiento: Saldaña (Palencia), 18 de febrero de 1936
Profesión religiosa: Mohernando, 16 de agosto de 1954
Ordenación sacerdotal: Salamanca, 14 de abril de 1963
Defunción: Guadalajara, 5 de marzo de 1996
Había nacido el 18 de febrero de 1936, en Saldaña (Palencia). Apenas terminada la Guerra Civil, sus padres, Francisco y Consuelo, se trasladaron a Madrid, en busca de trabajo y fortuna. Paco entró en las escuelas salesianas de Atocha. Y con el estímulo de salesianos como don Alejandro Vicente o don Santiago Martínez, se decide por el camino salesiano y en 1950 comienza el aspirantado en Astudillo y lo completará en Arévalo.
Habiendo profesado en Mohernando el 16 de agosto de 1954, durante dos años estudia filosofía en Guadalajara. En 1956 marchó a Béjar para realizar el trienio práctico. En 1959 comenzó los estudios de teología en el estudiantado de Madrid-Carabanchel Alto y los terminó en Salamanca. Es ordenado el 14 de abril de 1963 por monseñor González Arbeláez.
Recién ordenado sacerdote, fue enviado al PAS de Turín para obtener la licenciatura en Sagrada Teología. Vuelve en 1964, destinado a la casa de Arévalo como consejero y al curso siguiente a Madrid-Estrecho como profesor. En 1967 es enviado a Madrid-Paseo de Extremadura, que sería su casa durante 17 años. Comenzó desempeñando el cargo de catequista y frecuentando, al mismo tiempo, la Universidad Complutense, de manera que en 1971 adquiría la licenciatura en Filología Hispánica. Desde 1973, además de su cargo y dedicación amplia a la docencia, pasa a ser vicario de la casa y así permaneció hasta 1984, en que fue destinado a Guadalajara.
Este fue el período más fecundo de su vida y también en el que fue consolidando su personalidad peculiar, en la que destacan estos rasgos: pasión por los jóvenes, estímulo y cuidado de las vocaciones y entusiasmo misionero. Practicó genialmente la palabra al oído. Bastantes salesianos le deben el impulso a su vocación. Trabajó intensamente por las misiones, llenándose de orgullo al conseguir frecuentemente el mayor número de suscripciones a Juventud Misionera y recabando abundantes limosnas para las obras misioneras.
Su inquietud misionera le llevó a aceptar la obediencia de trabajar en el seminario de Banapá, en Malabo. Allí encontró serias dificultades de salud y adaptación, que le obligaron a volver a los pocos meses, quebrantado físicamente y deshecho moralmente. Era el año 1985. El siguiente curso lo pasó en el seminario de Arévalo. Mediante un acertado tratamiento psicológico volvió a recuperar en gran parte su antiguo entusiasmo y vitalidad. En 1987 es destinado de nuevo a Guadalajara y allí permanecerá hasta su muerte.
En marzo de 1992, sufrió una crisis psicológica que derivó en una fuerte depresión. Tuvo que dejar su actividad como profesor y coordinador de pastoral. Estuvo internado en el psiquiátrico Nuestra Señora de la Paz de Madrid varias temporadas. Tras serle descubierto un tumor cancerígeno en el riñón izquierdo, se complica su estado de salud y fallece el 5 de marzo de 1996, a los 60 años de edad.