Manuel Gregorio González Parra
Sacerdote (1962-1993)
Nacimiento: Sevilla, 9 de mayo de 1962
Profesión religiosa: Sanlúcar la Mayor, 31 de agosto de 1980
Ordenación sacerdotal: Sevilla, 13 de enero de 1989
Defunción: Chucena (Huelva), 15 de julio de 1993
Nació en el popular barrio trianero de Sevilla, en el seno de una familia cristiana y muy salesiana. Por la proximidad del domicilio al colegio salesiano, desde muy niño entra, al igual que sus hermanos, en contacto con Don Bosco. Y ese contacto no tarda en convertirse en la llamada de Dios.
En el curso 1979-1980 hace el noviciado en Sanlúcar la Mayor, emite sus votos el 31 de agosto de 1980, pasa a Granada para realizar los estudios de filosofía y a continuación hace un bienio de prácticas en la casa de Utrera.
Cursa los estudios de teología en Sevilla (1984-1988) y es destinado a Huelva. Es ordenado sacerdote el 13 de enero de 1989. En el 1991 vuelve a Sevilla-Jesús Obrero, trabaja en la parroquia y con los muchachos de los dos hogares. En 1992 lo encontramos en Utrera. Se entrega con gran dinamismo y creatividad al trabajo entre los jóvenes, llevando adelante mil actividades. No sabía decir no, dispuesto en cualquier día y a toda hora a lo que le pedían: parroquias, hermandades, asociaciones, televisión de Utrera; gente que necesitaba del sacerdote para una predicación, una boda…
El carisma juvenil, su gran pasión, lo hacía ser siempre joven, joven con los jóvenes. Su manera de vestir, su propia imagen y hasta su forma de expresarse eran reflejo fiel de esa identificación. Once meses vividos a tope en el trabajo juvenil en favor del Reino de Dios, compendian su segunda estancia en Utrera.
En la inspectoría, Manolo era una referencia, casi obligada, siempre que se trataba de la preocupación y actividad en favor de los jóvenes necesitados, drogadictos o marginados.
Su actividad infatigable partía de una fe profunda en Dios-Padre, vivida a veces bajo un aparente desenfado que podía dar la impresión engañosa de superficialidad. María fue siempre su auxilio con una presencia continua.
Y antes de concluir el año, es llamado a la casa del Padre. Tras una larga y movida jornada organizando la peregrinación juvenil a Santiago de Compostela y de visita al campobosco de Campano, bien entrada la noche, llevando a uno de los muchachos a Huelva, sufrió un mortal accidente de coche en la autopista. Fue en Chucena (Huelva), el 15 de julio de 1993. Manuel tenía solamente 31 años de edad.
Esta sí que fue una muerte inesperada, en la juventud de su recién estrenado sacerdocio. La llamada de Dios le sorprendió de improviso, pero lo encontró con las manos llenas y el corazón rebosante de planes en favor de los jóvenes. Sobre su mesa quedaron tantos proyectos: el campamento para jóvenes y para los muchachos más necesitados del oratorio, los grupos Cristo Vive… No contaba, ni siquiera, con unos días de descanso veraniego.
El funeral se celebró el 16 de julio, fiesta de la Virgen del Carmen, titular de su comunidad de Utrera, en la iglesia de María Auxiliadora, totalmente abarrotada por las personas que querían dar el último adiós a su gran amigo. Los jóvenes lo despidieron con una emotiva eucaristía. Las familias humildes se acercaron llorando a su féretro y la ciudad utrerana, con su alcalde al frente, se volcó en el sentido homenaje de despedida.