Clemente Guede Gavilanes
Sacerdote (1888-1957)
Nacimiento: San Martín de Nogueira (Orense), 20 de febrero de 1888
Profesión religiosa: Sevilla, 26 de noviembre de 1908
Ordenación sacerdotal: Sevilla, 22 de septiembre de 1918
Defunción: Puerto Real (Cádiz), 29 de enero de 1957
Clemente nace en San Martín de Nogueira (Orense) y su adolescencia transcurre entre las labores del campo, pues sus padres son modestos agricultores. Hermano mayor de Casto, tuvo que luchar con tesón contra las graves dificultades que se oponían a su vocación religiosa. En noviembre de 1905 comienza sus estudios de latín en la casa aspirantado de Écija (Sevilla).
Concluidos los cursos de humanidades, ingresa en el noviciado de Sevilla-Trinidad, que concluye el 26 de noviembre de 1908 con la profesión temporal, y en los dos cursos siguientes estudia filosofía. En Málaga realiza sus prácticas pedagógicas, como maestro y asistente, de ahí a la casa de Sevilla-Trinidad y a Cádiz en el cuatrienio 1913-1917, simultaneando la enseñanza con los estudios de Teología, culminados con la ordenación sacerdotal el 22 de septiembre de 1918, en Sevilla.
Su variopinto currículum ministerial habla por sí solo: tras un curso de catequista en Alcalá de Guadaíra, vuelve a Cádiz, donde es durante ocho años (1919-1927) encargado del externado y del oratorio festivo. Después de pasar brevemente por Montilla (confesor en 1928), va a Sevilla-San Benito de Calatrava de catequista, durante el trienio 1928-1931. Se estabiliza por un decenio en Las Palmas de Gran Canaria, como prefecto y además, como párroco de la nueva parroquia de Santa Catalina, los dos últimos años (1939-1941). La década de los cuarenta la reparte entre la prefectura de Sevilla-Triana, Málaga y la consejería de los artesanos de Sevilla-Trinidad (1943-1946).
De carácter alegre, simpático, humilde y sincero; de corazón generoso y siempre abierto a los que acudían en busca de ayuda o consuelo, era estimado y querido de todos. Su caridad era inacabable. Con la misma frecuencia y naturalidad se le veía en la casa de los ricos con la mano extendida para pedir a favor de la Congregación y de los niños pobres, como en los tugurios más humildes llevando algún bien material.
Trabajador incansable, en los últimos años no pudiendo, a causa de sus males, desarrollar otra actividad, se consagró al ministerio de la confesión: pequeños y grandes, salesianos y alumnos, mujeres y hombres afluían al confesionario.
En 1949, con los síntomas patentes de su enfermedad, arterioesclerosis senil, es destinado, como confesor, a la Escuela Profesional Sindical «Ntra. Sra. del Carmen». El 10 de agosto de 1954, al disponerse a celebrar la eucaristía en la catedral de Santiago de Compostela para ganar el Jubileo Jacobeo, sufrió un fuerte ataque de hemiplegia que le dejó completamente paralizadas ambas extremidades…. Trasladado al colegio salesiano de La Coruña…, solo a finales de septiembre pudo ser trasladado, en barco, a Cádiz y a Puerto Real. Dos años de sufrimientos, con recuperaciones parciales…, hasta que en octubre de 1956 un ataque cerebral, que se repitió varias veces, lo dejó completamente debilitado. Moría el 29 de enero 1957, fiesta de San Francisco de Sales.