José Ramón Guinea Murga
Coadjutor (1950-2022)
Nacimiento: Cárcamo (Álava), 23 de febrero de 1950
Profesión religiosa: Urnieta (Guipúzcoa), 16 de agosto de 1967
Defunción: Kankan (Guinea Konakry), 14 de mayo de 2022
A las seis de la mañana del 14 de mayo de 2022, fallecía el salesiano coadjutor D. José Ramón Guinea Murga en Kankan (Guinea Konakry). Tenía 72 años. Llevaba internado desde hacía algunos días en el hospital a causa de una caída mientras trabajaba. Su salud iba mejorando bastante, pero desafortunadamente, falleció antes de ser trasladado a Bamako para una mejor atención, a causa de las arritmias que le habían detectado. Durante los días de su hospitalización, no solo los salesianos, sino también jóvenes alumnos suyos estuvieron atendiéndole con todo cuidado y cariño.
José Ramón Guinea había nacido el 23 de febrero de 1950 en Cárcamo (Álava), hijo de Segundo y de Victoria. Después de los estudios iniciales en las Escuelas Nacionales y en el Colegio de las Escuelas Cristianas de Deusto (Bilbao), realizó cursos de Formación Profesional en Salesianos-Deusto. Allí conoció a los salesianos y se enamoró de su carisma educativo. Desde allí marchó al Noviciado en Urnieta, donde profesó el 16 de agosto de 1967, integrado en la antigua Inspectoría “San Francisco Javier”, con sede en Bilbao.
Tras el noviciado, cursó estudios de Maestría en la Almunia de Doña Godina (Zaragoza), del 1967 al 1970, obteniendo el título de Maestro Industrial-Electricidad. El tirocinio práctico, antes de la profesión perpetua, lo realizó en las casas de Bilbao-Deusto y Urnieta. Perfilará de nuevo sus estudios de Maestría industrial continuando un año más, en el curso 1973-1974, en La Almunia. Joserra realiza su profesión perpetua en Loyola, el 9 de agosto de 1976.
Las casas de la Inspectoría que le han visto trabajar como salesiano han sido las de Urnieta (1976-1978), Cruces (1978-1982), y Santander (1982-1993), En ellas, desarrolló como salesiano sus dos grandes pasiones educativas: la Formación Profesional… y el deporte. Ambas las llevaba a cabo con los chavales con entrega y pasión totales. Era exigente tanto en clase como en el deporte, pero todos los que se formaron con él terminaban agradeciendo la formación recibida y los éxitos deportivos.
Tras pasar algunos veranos en África, este continente será, a partir del año 1993, su hogar de misión. En ese año, marchará a Cotonú (Benín) como Jefe de Taller. En 2004 le encontramos en Sikasso (Malí) también con ese cargo. Desde 2015 seguirá trabajando en Kankan (Guinea Conakry), donde terminará ha terminado su vida al servicio de los jóvenes. En su enfermedad, expresó que cuando falleciera, fuera enterrado en Kankan, con el conocimiento y consentimiento de su familia.
Joserra ha sido un gran trabajador, un salesiano que apostó fuertemente por la formación profesional allí donde estuvo. En sus destinos de África, montó los talleres, formó profesionales y dignificó la formación profesional con titulaciones oficiales. Era un salesiano cercano, cariñoso, con un humor socarrón, de buen temple, trabajador nato, rudo a veces en sus maneras pero siempre entrañable. No había dificultad que se le pusiera por delante que no superara con un tesón admirable, siempre enamorado de su trabajo y del deporte. Un buen salesiano, de pies a cabeza, que ha creado futuro en tantos jóvenes a los que ha entregado su vida “hasta el último suspiro”.