Hermida Pérez, Manuel

Manuel Hermida Pérez

Sacerdote (1849-1928)

Nacimiento: Morgadanes (Pontevedra), 6 de marzo de 1849
Profesión religiosa: Sarrià, 29 de enero de 1888
Ordenación sacerdotal: Tuy, 30 de mayo de 1874
Defunción: Barcelona, 27 de febrero de 1928

Nació el 6 de marzo de 1849, en Morgadanes (Pontevedra) y cursó los estudios eclesiásticos en los seminarios de Tuy (Pontevedra) y Sevilla, siendo ordenado sacerdote en Tuy por Monseñor Ramón García Antón, el 30 de mayo de 1874.

En 1978 fue cura ecónomo de la parroquia de Santa Eulalia de Camos (Pontevedra) y el 4 de julio de 1979 obtuvo por oposición la parroquia de San Cristóbal de Couso (Pontevedra), que regentó hasta 1886.

El 3 de noviembre de 1886 ingresó en Sarrià para ser salesiano, profesando allí mismo el 29 de enero de 1888; era el primer sacerdote salesiano español.

Es destinado como director de la nueva obra de Gerona (1890-1992) y director del colegio de Sarrià (1892-1903). Durante su directorado impulsó la construcción de la iglesia de María Auxiliadora de Sarrià, monumento perenne de su devoción a la Virgen de Don Bosco. Y fue nombrado primer inspector de la tarraconense (1903-1909). En sus años de inspector abrió las casas de Huesca, Mataró y El Campello. En la última etapa de su vida, los superiores le encomendaron la construcción del templo del Tibidabo (1912-1914, 1914-1928). Dedicó todos esos años a trabajar como un joven, en busca de los medios necesarios para cumplir el sueño de Don Bosco.

En sus dos años de Sarrià abrió para la Congregación Salesiana nuevos horizontes, debido a su celo apostólico, incansable actividad y caridad industriosa. En casa, como padre amable, afectuoso y sonriente de centenares de alumnos internos, se preocupaba de su bien material y espiritual. Por la calle, al estilo de Don Bosco, llamaba a la puerta de miles de barceloneses de buena voluntad, implorando una ayuda para sus huerfanitos; a veces volvía con alguno que había encontrado abandonado.

Don Manuel Hermida fue «un sacerdote angelical, prudente, santo y gallego», dice don Rodolfo Fierro en sus Memorias.

Falleció en Barcelona el 27 de febrero de 1928, a los 78 años de edad.