Lisardo Herrero Sánchez
Coadjutor (1898-1968)
Nacimiento: San Pedro de Rozados (Salamanca), 5 de mayo de 1898
Profesión religiosa: Carabanchel Alto, 8 de septiembre de 1921
Defunción: Villena (Alicante), 7 de marzo de 1968
Nació el 5 de mayo de 1898 en San Pedro de Rozados (Salamanca). A los 17 años entró en la ya desaparecida casa de San Benito de Salamanca, origen y cimiento de la actual obra salesiana en esta capital. Aquellos salesianos imprimieron en él un fuerte espíritu de adhesión y entrega a la Congregación que mantendría hasta su muerte.
Pasados breves períodos en las casas de Madrid-Carabanchel y El Campello, como aspirante, llegó a la casa de Villena justo un año después de su apertura (1917). El noviciado lo realizó en Carabanchel Alto, donde emitió su primera profesión el 8 de septiembre de 1921. Desarrolló su labor salesiana en las casas de Vigo, Alicante, Alcoy, Barcelona-Rocafort, Valencia-Calle Sagunto, Huesca, de nuevo Alcoy y finalmente en Villena, su definitivo destino.
Don Lisardo supo entender que la educación salesiana es para toda la vida. En consecuencia, atendió a los alumnos también fuera del horario escolar en los círculos Domingo Savio y en la Asociación de Antiguos Alumnos. Fruto de esa entrega es el grupo llamado «Los Lisardos», formado por algunos de sus antiguos alumnos, que aún perdura en Villena y que son la prueba del aprecio y la confianza que supo ganarse con su entrega generosa.
Su personalidad estaba dotada de un corazón bondadoso que se desvivía por los demás y por sus problemas. Fue fiel y responsable en cuanto se le confiaba, hasta tal punto que en la Guerra Civil supo imponerse en Madrid por su fidelidad y bondad, lo que le llevó a ocupar un puesto importante administrativo en una gran finca contratada por personas nada adictas a la religión, situación que supo aprovechar para socorrer a muchos salesianos perseguidos y en situación de penuria.
En sus cartas se reflejaba —en palabras de don Modesto Bellido— «un amor grande a María Auxiliadora, que junto con el amor a Don Bosco fueron amores fundamentales en su vida, y también en su muerte, pues tuvo la gracia de morir con estos nombres en sus labios».