Jornet Font, Luis

Luis Jornet Font

Sacerdote (1915-2002)

Nacimiento: Alcoy (Alicante), 15 de agosto de 1915
Profesión religiosa: Gerona, 27 de julio de 1935
Ordenación sacerdotal: Carabanchel Alto, 16 de junio de 1946
Defunción: El Campello, 29 de mayo de 2002

Nació en Alcoy (Alicante) el 15 de agosto de 1915, el tercero de cinco hermanos, en el seno de una familia muy cristiana. Su padre era cooperador salesiano y vicepresidente de la Adoración Nocturna. De él aprendió a amar a Dios y a apreciar de una manera especial la eucaristía.

Luis estudió las primeras letras en el colegio de los hermanos maristas. Después, al llegar los salesianos a Alcoy, acudió al oratorio salesiano y se matriculó en el colegio, donde germinó su vocación.

A los 14 años marchó como aspirante a El Campello, que hubo de abandonar cuando en 1931 los republicanos asaltaron y quemaron la casa. Ello hizo que pasara al Tibidabo para continuar el aspirantado y después a Sant Vicenç dels Horts. Superando estas vicisitudes, Luis fue perseverante y llegó al noviciado de Gerona, donde emitió su primera profesión religiosa el 27 de julio de 1935. El comienzo de la Guerra Civil le obligó a interrumpir los estudios de filosofía y permanecer escondido en una masía del monte Maigmó (Alicante). Tras la contienda civil, prosiguió los estudios alternándolos con el trienio práctico en los colegios de Mataró y Villena. Fue ordenado sacerdote en Madrid el 16 de junio de 1946, después de realizar los estudios teológicos en Carabanchel.

Ya sacerdote, ejerció su labor sacerdotal en Ciutadella, Alicante, Cartagena, Ibi, Cabezo de Torres y, finalmente, ya delicado de salud, pasó a la residencia de enfermos de Martí-Codolar y posteriormente a la de El Campello, donde falleció el 29 de mayo de 2002, a los 86 años de edad.

Desde el primer momento de su apostolado sacerdotal en Ciutadella, se distinguió por su corazón oratoriano y su entrega infatigable a la catequesis.

En Alicante fue donde su pasión oratoriana se hizo plena realidad y quedó plasmada en la escuela de catequistas que creó. Escribe uno de aquellos catequistas: «Nos iba modelando con el estudio y con la piedad. Cada año celebrábamos una tanda de ejercicios espirituales, cada mes teníamos una hora apostólica y cada semana una misa; los miércoles, una reunión de programación y otra de formación y cambio de impresiones».

Con los catequistas mayores formó diversos equipos que lanzó por las zonas más pobres y necesitadas de Alicante para realizar catequesis con los chicos de esas barridas, entretenerlos con actividades oratorianas y organizar campamentos de verano en diversos pueblos de la provincia.

Otro rasgo de don Luis fue su gran disponibilidad en acudir a las necesidades de los párrocos, tanto de la ciudad de Alicante como de los pueblos de la provincia. En este sentido, la revista Llamada, órgano de los antiguos alumnos salesianos de Alicante, le definía como el párroco de la ciudad de Alicante, no solo por su presencia en las celebraciones de las parroquias de la ciudad, sino también por su labor en favor de los chicos de los barrios más necesitados de la misma.

En resumen, don Luis fue como un pequeño Don Bosco, apóstol del catecismo y del oratorio festivo, de espíritu desprendido y amigo de los pobres, enamorado de la eucaristía y de María Auxiliadora.