Llamas Llamas, Juan

Juan Llamas Llamas

Coadjutor (1939-2013)

Nacimiento: Rionegro del Puente (Zamora), 1 de julio de 1939
Profesión religiosa: Mohernando, 16 de agosto de 1957
Defunción: León, 17 de marzo de 2013

Juan nació el día 1 de julio de 1939 en Rionegro del Puente (Zamora). Sus padres fueron Juan Llamas Blanco, agricultor, y Gregoria Llamas, ama de casa. Fue el cuarto de los seis hijos de la familia. En Rionegro frecuentó Juan con normalidad la escuela pública. Y desde niño se distinguió por su capacidad organizativa, protagonismo y destreza, especialmente en el campo deportivo.

En verano de 1950 Juan marchó al aspirantado de Astudillo para allí comenzar la carrera sacerdotal, pero no pareció que esa fuera la mejor opción para sus habilidades e intereses y, después de unos meses desempeñando labores domésticas en el colegio-seminario de Astudillo, fue trasladado al aspirantado de coadjutores de Madrid-San Fernando, donde estuvo tres años (1953-1956) aprendiendo el oficio de mecánico.

El 16 de agosto de 1956 entró en el noviciado de Mohernando y un año más tarde hizo allí su profesión religiosa como coadjutor salesiano.

Juan continuó su formación salesiana y profesional en la Universidad Laboral de Zamora y en la de Sevilla, dirigidas ambas por los salesianos, y más tarde en el colegio de San Fernando de Madrid, donde completó sus años de maestría industrial.

A partir del verano de 1959 se le fueron confiando responsabilidades educativas como profesor y asistente, primero en el colegio de Huérfanos de Ferroviarios de León y después en Celanova. Permaneció allí hasta 1961. Volvió a la Universidad Laboral de Zamora hasta 1967. En el curso 1968-1969 estuvo en el colegio Calvo Sotelo de La Coruña. De allí pasó al colegio de la Diputación Provincial de Oviedo, donde estuvo cinco años. En 1974-1975 fue profesor y maestro de taller en La Robla. Finalmente, en agosto de 1975 fue enviado al colegio de la fundación Masaveu de Oviedo, donde permaneció hasta 2010, siempre como profesor, asistente y coordinador de deportes y durante varios años miembro del consejo local y consiliario de antiguos alumnos.

Aunque personalmente no tenía dotes especiales para el deporte, vivió intensamente la actividad deportiva como medio para ayudar a los jóvenes en su formación. Ello le supuso llevar una vida muy sacrificada, con dedicación de tiempo y energías para conseguir los recursos humanos y económicos necesarios y mantener los numerosos equipos que coordinaba.

Procuró que el espíritu salesiano estuviera patente en la actividad deportiva. Hasta en el calendario anual de los partidos de los diversos equipos había de figurar la efigie de María Auxiliadora. A los muchos que frecuentemente le entrevistaban les manifestaba su manera de entender el deporte como escuela de valores: La Real Federación de Fútbol del Principado de Asturias le rindió un merecido homenaje por su gran aportación al deporte no solo en el colegio Masaveu, sino en todo el Principado de Asturias.

En 2010 fue operado de un tumor cerebral y pasó a la enfermería de la casa de León, donde falleció en la mañana del día 17 de marzo de 2013, a los 73 años de edad.

Tras un multitudinario y sentido funeral, sus restos descansan en el panteón salesiano de León. Los periódicos deportivos, sobre todo los de Asturias, se hicieron eco de su muerte, destacando su generosa labor en el campo deportivo.

Durante los dos años que pasó en la residencia de enfermos, dio una vez más prueba de su gran espíritu de servicio. Estaba siempre dispuesto a ayudar en lo que él, dentro de sus limitaciones, podía, mostrándose continuamente cercano a todos, interesándose por la salud de los demás y soportando ejemplarmente con serenidad y paciencia sus propios males.