Mariano Mallada Loriente
Sacerdote (1900-1969)
Nacimiento: Huesca, 12 de octubre de 1900
Profesión religiosa: Carabanchel Alto, 25 de julio de 1917
Ordenación sacerdotal: Gerona, 18 de septiembre de 1926
Defunción: Balaguer (Lérida), 3 de enero de 1969
Nació el 12 de octubre de 1900 en Huesca. Siendo alumno del colegio salesiano de su ciudad, marchó al aspirantado de El Campello.
Hizo el noviciado en Carabanchel Alto donde profesó el 25 de julio de 1917. Allí mismo cursó los dos años de estudios filosóficos y en Mataró realizó el trienio práctico. En 1922 estudió el primer curso de teología en El Campello y continuó los tres siguientes en Argentina, donde cumplió con el servicio militar sustitutorio. A su vuelta a la patria, recibió la ordenación sacerdotal en Gerona el 18 de septiembre de 1926.
Ya sacerdote, desplegó su celo sacerdotal en Sarrià, Alicante, Rocafort, Pamplona y Valencia, generalmente como catequista. Fue director de Huesca y de El Campello y secretario inspectorial por un año. Se le destinó después a las casas de Horta, Rocafort de nuevo y finalmente a Zaragoza, donde permaneció hasta su muerte, acaecida en accidente de carretera el 3 de enero de 1969 a los 68 años de edad.
Don Basilio Bustillo, que lo conocía bien, nos dejó este retrato físico: «Algo cetrino en la color. Alegre en la mirada y la expresión de sus labios. De estatura media, más bien alta que baja y bien conformado… Tenía una cabeza bien compuesta, algo estrecha, cubierta de abundante cabellera, canosa en su última época. Voz engolada y apagada. Andares gallardos».
Y esta semblanza moral: «Era un hombre sereno que no se alteraba fácilmente. Cómodo y optimista… La escuela, el púlpito y todas las asociaciones salesianas gozaron de su palabra fácil y elocuente, su saber hacer, su amabilidad y su buen humor. Su sencillez inocentona frecuentemente proporcionaba en la comunidad ocasiones de broma y sana alegría».
En su última época, en Zaragoza, se ocupaba de los cooperadores y bienhechores, cosechando abundantes frutos espirituales y materiales en favor de la obra salesiana. Cabe señalar como distintivo de su vida la devoción a María Auxiliadora y su origen familiar salesianísimo. La familia Mallada era una de las más entregadas a la causa de Don Bosco en su ciudad natal de Huesca.
Nadie hubiera pronosticado un final tan trágico para un hombre tan tranquilo. Volviendo la comunidad, ya de noche, de una excursión a Viella (Lérida), el coche derrapó por la carretera, volcó y se precipitó por un barranco. Don Mariano, que iba junto a una ventanilla, salió despedido y se desnucó. La revista del colegio recogió estos hermosos testimonios sobre el bueno de don Mariano: «Fue un salesiano benemérito, con alma de niño, enamorado como el que más de su vocación salesiana y de su Virgen Auxiliadora, como lo demuestra el que hasta los extraños lo conocían con el nombre del “cura del rosario en la mano”».
«Recuerdo al padre Mariano, siempre tan metódico, organizado, atento a los menores detalles. Tan amante de la Congregación y de la casa de Zaragoza, a la que consiguió atraer y conservar tantos y tan generosos bienhechores… Don Mariano era un hombre bueno que saludaba a todos y siempre nos decía una buena palabra».