Bernabé Marcos Holgado
Coadjutor (1908-1984)
Nacimiento: Guadramiro (Salamanca), 29 de marzo de 1908
Profesión religiosa: San José del Valle, 8 de septiembre de 1929
Defunción: Utrera, 24 de diciembre de 1984
Nació en la aldea salmantina de Guadramiro en el seno de una familia cristiana en el que surgió su vocación, animado por el salesiano que todos los años recorría los pueblos.
En el curso 1919-1920 está ya como aspirante coadjutor, en El Campello, para en 1928 pasar a San José del Valle, donde hace el noviciado y profesa el 8 de septiembre de 1929. Desde el primer momento de su vida salesiana tuvo la ilusión de perfeccionarse en el oficio de sastre, aprendido de su padre.
Pronto siente en su generoso corazón la llamada misionera y en 1933, tras prepararse unos meses en Turín, parte a la casa de Shan-Kiwan en China, donde permanece tres años. Un año en Macao y luego, durante una década, vive en la escuela de artes y oficios de Hong-Kong, como maestro sastre y educador de muchachos en su mayoría no cristianos. Años muy duros y difíciles. La guerra con Japón obliga a todos los salesianos a abandonar la casa. Solo queda él y otro coadjutor al frente de la escuela. Expulsados por dos veces, son conducidos a un monte cercano donde simulan su fusilamiento, pero logran salvar su vida y la casa, con todos sus moradores. Por eso desde entonces lo veneran y lo quieren como a un verdadero héroe.
Enfermo y agotado, vuelve a España, siendo destinado a Sevilla-Trinidad. Apenas recuperado, regresa a su casa de Hong-Kong, donde permanece tres años más (1950-1953). De aquí pasa a Manila, en las Islas Filipinas, primero a la casa de Mandaluyong y después al noviciado de Montinglupa, siempre ejerciendo su oficio de sastre y educador.
Permaneció en Manila hasta 1958, en que vuelve definitivamente a España con la salud muy quebrantada. Pasó 10 años en San José del Valle, dedicado de lleno a la confección de sotanas para novicios y estudiantes de filosofía y al cuidado de los hermanos enfermos. En 1968, destinado a Sevilla-Hogar de San Femando, siempre en la sastrería pero con muchachos sin hogar, sus achaques no solo no cesan, sino que se agravan con dificultades respiratorias.
Decide cambiar de inspectoría, pasa a la de Madrid durante 10 años (1969-1978), siempre con la esperanza de mejorar su salud, y así va pasando por las casas de Madrid-Huérfanos de Ferroviarios, el teologado de Salamanca, Madrid-Estrecho y San Fernando, entregado a varios servicios, sin perder su talante alegre y optimista en medio de sufrimientos.
Agobiado y cansado, siente nostalgia de su inspectoría de origen y solicita volver a ella. Tras su rápido paso por la casa de Utrera, es destinado por tres años al aspirantado de La Palma del Condado.
Regresa a Utrera para estar más cerca de Sevilla y ser mejor atendido por los médicos.
Unos meses antes de morir, vino a verlo don Bernardo Tohill, consejero general para las misiones. Lo había conocido siendo clérigo trienal en HongKong y quiso por unos momentos revivir con él aquellos años hermosos.
Un día su corazón, cansado y agobiado por tantos sobresaltos y sufrimientos, no pudo más y se paró definitivamente el 24 de diciembre de 1984. Tenía 76 años.