José Martí Serra
Sacerdote (1882-1972)
Nacimiento: Barcelona, 9 de junio de 1882
Profesión religiosa: Sant Vicenç dels Horts, 23 de agosto de 1898
Ordenación sacerdotal: Sevilla, 24 de septiembre de 1905
Defunción: Algeciras, 2 de mayo de 1972
Nace en Barcelona el 9 de junio de 1882 y muy pronto pierde a sus padres. Entra en la casa salesiana de Sarrià en septiembre de 1890. Completa sus estudios de humanidades en Sant Vicenç dels Horts y allí hace el noviciado, concluido con la profesión el 23 agosto de 1898.
De inmediato inicia en Sarrià el trienio que prosigue en la casa de Carmona. En Écija estudia teología, simultaneándola con la docencia, y en Sevilla recibe la ordenación sacerdotal de manos de monseñor Marcelo Spínola el 24 de septiembre de 1905.
Su labor sacerdotal la estrena, como maestro y asistente, en Ronda-Escuelas de Santa Teresa, por dos años, que dan paso a la década (1908-1918) en Montilla, como confesor, encargado del oratorio y de los cooperadores, y a la siguiente en Carmona, donde fue primero catequista durante tres años y a continuación director, seis años. «De esta etapa —dice él mismo— conservo los más grandes y gratos recuerdos, como son el sostener e incrementar la ya arraigada devoción a María Auxiliadora, la generosidad de los cooperadores, aquel grupo de antiguos alumnos, siempre dispuestos a ayudarnos y defendernos». Carmona lo cautiva y los carmonenses quedaron cautivados por su bondad y sencillez.
Tras una fugaz estancia de confesor en Montilla, dirige la casa de San Benito de Calatrava en Sevilla.
Los difíciles años de la Guerra Civil los vive en Algeciras como párroco de San Isidro. Vuelve por otro sexenio a dirigir la casa de San Benito. Y luego, durante 30 años, será confesor en Morón y Ronda, para en 1945 afincarse definitivamente en Algeciras, encargado de los cooperadores y de la ADMA.
Don José tenía el don de la afabilidad, de la palabra discreta, que no molesta a nadie y que habla bien de todo el mundo. Era un hombre bondadoso, atento con todos y amigo de todos. Su sencillez era notoria y su pobreza grande.
Sentía la presencia de la Virgen, ante cuya imagen se pasaba largas horas rezando el rosario. Ya enfermo, en los momentos de lucidez levantaba sus brazos dirigiéndolos al cuadro de la Virgen Auxiliadora y, balbuciendo su nombre, le pedía con insistencia que lo llevara con Ella. En la madrugada del 2 de mayo de 1972, tras un colapso, se quedó dormido. Tenía 89 años de edad.