Guillermo Martín López
Coadjutor (1928-2018)
Nacimiento: Motril (Granada), 2 de enero de 1928
Profesión religiosa: San José del Valle (Cádiz), 16 de agosto de 1948
Defunción: Sevilla, 8 de junio de 2018
Guillermo nació el 25 de diciembre, aunque fue inscrito en el registro civil el 2 de enero, algo frecuente en esa época. Sus padres fueron Francisco y María Luisa, de los cuales nacieron cinco hijos, cuatro niños y una niña. Además de estos cuatro hermanos, Guillermo tendría otros tres más por parte de padre, que se casó, viudo, en segundas nupcias.
La religiosidad que vive Guillermo en sus primeros años le viene de su madre, mujer muy religiosa y piadosa. A temprana edad Guillermo ya frecuentaba una escuela dirigida por el P. Antonio, que a modo de seminario menor quería preparar a los chicos del pueblo para el sacerdocio.
Guillermo, además de sus estudios primarios, ayudaba a su padre que era cohetero, disfrutando en el manejo de la pólvora y mucho más en las pruebas de los cohetes.
Después de la experiencia que vivió en su pueblo, estuvo dos años en el seminario menor “San Cecilio” de Granada. Animado por el párroco de su pueblo, marchó a los salesianos de Cádiz, donde descubrió su vocación laical.
Hizo el noviciado en San José del Valle, donde profesó el 16 de agosto de 1949. Después del noviciado fue destinado a Sevilla-Trinidad, donde estuvo dos años (1949-1951). En Cáceres (1958-1960), prestó el servicio de asistente. Pero en distintas casas se hizo cargo de la mayordomía, la despensa o la administración: como en Puerto Real y en la R.U.S. (1949-1951), Campano (1960-1962 y 1988-1997), Cádiz-Valcárcel (1962-1967), Utrera (1967-1977), Badajoz (1977-1984), San José del Valle (1984-1988), Sevilla-Casa Inspectorial (1997-1899 y 2003-2005), Sanlúcar la Mayor (1999-2003) y Algeciras (2005-2013), Sevilla-Don Pedro Ricaldone (2013-2019).
Llegó a la residencia Don Pedro Ricaldone el 12 de agosto del 2013, procedente de la casa de Algeciras. Sus últimos años estuvieron marcados por la falta de movilidad y los constantes dolores que le ocasionaba su delicado estado de salud. Falleció el 8 de junio, festividad del Sagrado Corazón de Jesús, a la edad de 90 años.
La celebración del funeral fue presidida por Don Ángel Asurmendi Martínez, inspector. La homilía corrió a cargo de don Francisco José Pérez Camacho, delegado inspectorial de pastoral juvenil, que trazó la figura humana y espiritual del hermano difunto: “Fue un salesiano auténtico y fiel hasta el final. Vivió arraigado en una profunda piedad y espiritualidad. Para muchos de nosotros ha sido ejemplo de coherencia y de presencia continua al servicio de los hermanos y de los jóvenes de las casas en las que le tocó prestar el servicio de administrador tantos años. Trabajador constante y valeroso, intentando como administrador estar pendiente de todas las necesidades que se pudieran presentar en la casa”
Guillermo fue un salesiano con las mangas remangadas, dispuesto al servicio y a ver en todas las tareas un lugar de santificación. Por eso no le importó asumir desde el principio trabajos sencillos pero que sin ellos una casa salesiana no funciona. Destacó siempre por su eficacia en la gestión y en la administración de los bienes materiales y por su generosa disponibilidad en todo tipo de servicios. Hasta el final, estuvo sirviendo a los demás.
Enamorado de la Virgen, a la que tenía inserta en su pensamiento. Días antes de morir confió a un amigo: ‘Esta noche, rezando el rosario, me visitó María Auxiliadora…’ Es una muestra de que estamos ante la mirada atenta de un buen religioso, de un buen cristiano, y yo diría que ante un santito”.