Antonio Mas Sala
Coadjutor (1879-1969)
Nacimiento: Civit (Lérida), 29 de junio de 1879
Profesión religiosa: Sant Vicenç dels Horts, 16 de agosto de 1904
Defunción: Mataró, 16 de junio de 1969
Nació en Civit (Lérida) el 29 de junio de 1879. Era hijo de una familia campesina de la provincia de Lérida, con la que estuvo hasta el servicio militar y en donde forjó su carácter trabajador, sacrificado y religioso.
Cuando terminó el servicio militar, se encaminó, por consejo de sus padres, a trabajar al colegio salesiano de Sarrià. Toda su vida recordó con cariño a don Manuel Hermida y al padre Aime. El ambiente de la casa influyó tanto en él, que pidió entrar en la Congregación.
Hizo el noviciado en Sant Vicenç dels Horts y allí profesó el 16 de agosto de 1904. Dos años después emitió la profesión perpetua, el 7 de diciembre de 1906.
Destinado en 1904 a Mataró, aquel año empezó a ocupar el cargo de cocinero, que prácticamente no dejaría hasta su muerte. Solo la Guerra Civil le alejó y le obligó a conocer otras tierras: Pamplona, Azkoitia, Astudillo, Vigo… Estuvo también cinco años en el aspirantado en Huesca, dando un admirable ejemplo de obediencia cuando, a sus casi 80 años, dejaba su Mataró de toda la vida y marchaba lejos, a la humilde casita del aspirantado oscense.
Alguien dijo —y quizá no se excedió— que gran parte del prestigio del colegio de Mataró se debió a la prolongada presencia en él del señor Mas. Ayudó a resolver las dificultades y estrecheces iniciales y contribuyó al posterior desarrollo con su habilidad y su entrega generosa.
Gozó de las simpatías de cuantos salesianos y alumnos trataron con él. Su figura pequeña, de ancho cuerpo y cabeza redonda, pelo al rape y perenne y ancha sonrisa, estaba siempre dispuesta a agradecer las muestras de cariño. Era el fruto de su característica bondad, que reflejaba placidez y serenidad.
Siempre al pie del cañón, siempre cocinando y, en las ausencias, en la iglesia. Lo sabían los alumnos de las clases próximas a la capilla: «era la hora del señor Mas». Y lo veían entrar y salir de ella, a media tarde, antes de darse el consabido paseíto por la huerta.
Y así, hasta que el corazón le impidió hacer ningún trabajo, y entonces se paseaba con el rosario en la mano en continua oración, esperando plácidamente la hora de su encuentro con el Señor. Le llegó en su casa de Mataró el 16 de junio de 1969 a los 89 años de edad.