Mata Natal, Emilio

Emilio Mata Natal

Sacerdote (1926-2021)

Nacimiento: Grisuela del Páramo (León), 2 de febrero de 1926
Profesión religiosa: Mohernando, 16 de agosto de 1945
Ordenación sacerdotal: Madrid, 26 de junio de 1955
Defunción: León, 19 de septiembre de 2021

Emilio Mata Natal era hijo de Braulio y Saturnina. El sexto de tres hermanos y tres hermanas más. De padres agricultores, y familia humilde. Pasó de su pueblo al aspirantado de Mohernando en el 1942, siendo confirmado el 17 de octubre de ese año en la Parroquia de Santa María la Mayor, de Guadalajara.

Hizo el noviciado en Mohernando, en el curso 1944-1945. Primera profesión el 16 de agosto de 1945. Continúa con sus estudios de filosofía también en Mohernando, de 1945 a 1947. El trienio lo realiza en Salamanca María Auxiliadora de 1947 a 1950.

Empieza sus estudios de Teología en el Teologado de Madrid-Carabanchel Alto. Allí hará su profesión perpetua el 25 de junio de 1954, y recibirá la Ordenación sacerdotal el 26 de junio de 1955.

Emilio ha pasado trabajando mucho y bien por muchas y muy diversas casas, sobre todo en la tierra que será su segunda patria: Galicia. Así, lo encontramos en Allariz, de 1955 a 1958; en Orense, de 1958 a 1968; en Cambados de 1968 a 1974, y en Vigo-María Auxiliadora, de 1974 a 1983. Tras una estancia en Oviedo-El Naranco, de 1983 a 1987, volvió a la casa gallega de la Coruña-Calvo Sotelo, de 1987 a 1994. A partir del 1994, su casa salesiana será la de Oviedo-Masaveu.

En Oviedo permaneció Emilio hasta que, a finales de agosto del 2021, tras una hospitalización en la capital asturiana, pasó a la Casa de Salud de León-Santiago el Mayor. Apenas un mes después, fruto de una insuficiencia renal irreversible, fallecía al atardecer del domingo 19 de septiembre mientras a su lado un hermano salesiano rezaba con él los misterios gloriosos.

Emilio no ha desarrollado cargos de alta dirección, pero ha estado disponible para asumir otros como consejero de estudios, prefecto, profesor o confesor. Siempre estaba disponible para la predicación, que preparaba con esmero, especialmente atendiendo a la ADMA. Era fiel y piadoso, pero tenía el sentido de lo concreto y siempre estaba con los pies en la tierra. Era práctico y resolutivo.

Conservaba la ternura y sensibilidad de su ser hijo adoptivo de Galicia, pero también ejercía su autonomía y cabezonería como buen leonés. Muy sociable, buen conversador, futbolero (con su Real Madrid o su “Depor”), y muy ameno con sus ironías, opiniones y controversias en la mesa del comedor. Buen músico, y también compositor, participó en varias ocasiones con los chicos en el famoso Festival de la Canción Blanca, viendo premiadas algunas de sus canciones en la fase inspectorial y concurriendo con ellas a la fase final.

Podemos decir que se nos ha marchado un buen salesiano, de los que han hecho de su vida una entrega a la misión con sus cualidades y sus defectos, pero siempre disponible y entregado. Esperamos que ya descanse, con toda la Familia Salesiana del cielo, del premio que el Señor da a los siervos buenos y fieles.