Antonio Mélida Amezgaray
Sacerdote (1927-2017)
Nacimiento: Pamplona, 17 de enero de 1927
Profesión religiosa: Sant Vicenç dels Horts (Barcelona), 16 de agosto de 1943
Ordenación sacerdotal: Barcelona, 31 de mayo de 1952
Defunción: El Campello (Alicante), 13 de octubre de 2017
Nació en Pamplona, hijo de Serapio y Petra, padres profundamente cristianos que entregaron generosamente a la Congregación y a la Iglesia a sus tres hijos varones: Antonio, el mayor, Jesús Mari y José Luis. Solamente Carmen, la hermana, quedó en Pamplona, junto a sus padres.
Antonio hizo el aspirantado en Astudillo y en Sant Vicenç dels Horts (1938-1942). En el mismo Sant Vicenç hizo el noviciado que culminó con la primera profesión el 16 de agosto de 1943. Dos años de filosofía en Gerona precedieron a la experiencia del trienio práctico en el colegio de Sarrià (1945-1948). Los cuatro años de teología cursados en Carabanchel Alto (1948-1950) y en Martí-Codolar (1950-1952) dieron paso a su ordenación sacerdotal celebrada en el marco del Congreso Eucarístico Internacional de Barcelona, el 31 de mayo de 1952.
Estrenó su sacerdocio en el colegio de Sarrià. Sus dotes de seriedad, responsabilidad y ecuanimidad, unidas a su imponente presencia física, hicieron del joven sacerdote la persona adecuada para desempeñar el cargo de consejero y después de administrador del gran colegio de Sarrià, cargos que desempeñó con gran serenidad y competencia, y que lo catapultaron a importantes responsabilidades.
Siguió después una larga serie de servicios dentro y fuera de la inspectoría valenciana: director de El Campello (1958-1959) —cargo al que tuvo que renunciar por enfermedad— y administrador de La Almunia (1959-1960). Al año siguiente, le esperaba un servicio de especial interés cuando asumió el cargo novedoso de rector de la Escuela Sindical San Vicente Ferrer en Valencia (1960-1966). Era esta una importante obra nacida en los albores de la nueva inspectoría y bajo el auspicio de don Marcelino Olaechea, arzobispo de Valencia. A los dos años de dejar el cargo don Antonio, la inspectoría, por motivos de reajuste de obras y escasez de personal, puso fin a la presencia salesiana en esta simpática obra social que mereció las alabanzas y el agradecimiento de las autoridades sindicales por su labor «tanto en el orden espiritual como en el educacional».
Compaginaba don Antonio este cargo con el de consejero inspectorial y encargado del SIC (Secretariado Inspectorial de Compañías), motor responsable de lo que entonces era la pastoral juvenil colegial. De aquel SIC nació, entre otras iniciativas, la Canción Blanca, un festival que pretendía «dignificar la canción juvenil dotándola de limpieza y poesía» y que adquirió rango nacional.
De Valencia dio el salto a Madrid cuando fue nombrado delegado nacional de pastoral juvenil. Fueron cuatro años (1966-1970) en los que don Antonio, llevado por su celo entusiasta y su espíritu creativo, desplegó una intensa actividad dirigida a modernizar los servicios pastorales de los colegios, con subsidios variados para la entonces llamada «hora formativa», que sustituía a la misa diaria. Impulsó la creación de la revista Técnica de apostolado (predecesora de la actual Misión Joven) y de los grupos apostólicos, herederos de las antiguas Compañías.
En 1970 fue nombrado inspector de la inspectoría San José con sede en Valencia. El autor de la historia de la inspectoría valenciana lo califica como «salesiano de sensato y equilibrado criterio, amante del buen gusto, experto organizador y animador de las varias actividades pastorales de las que hubo de responsabilizarse». La inspectoría de Valencia contaba en 1970 con unos efectivos que invitaban al optimismo: 20 casas, 395 salesianos, 91 de los cuales era salesianos coadjutores, 24 novicios; una edad media de 35 años (la séptima inspectoría más joven de la Congregación). En su corto mandato inspectorial se abrieron la casa de Cartagena (1970), la escuela profesional San José Artesano de Elche (1971), la residencia universitaria de La Almunia (1971) y se cerró la casa de Sueca (1970).
Al año de ser nombrado inspector de Valencia, fue elegido consejero regional en el Capítulo General Especial de 1972 para el sexenio 1972-1978, con residencia en Roma. Al terminar este mandato, marchó a Madrid como director de la Procura de Madrid (1978-1984) y sucesivamente subdirector nacional de las Obras Misionales Pontificias (OO. MM. PP.) entre 1984 y 1990.
Es llamado de nuevo a la Casa General de Roma como secretario del consejero general para las misiones (1990-1995).
Y de Roma nuevamente a la Procura de misiones de Madrid, como director y procurador (1995-1997). En todos estos cargos e incumbencias don Antonio dio la talla de «hombre de Congregación y de Iglesia», actuando siempre con sentido de gran responsabilidad, discreción, espíritu organizativo y amor a la Iglesia y a la Congregación.
En 1997 volvió a la inspectoría de Valencia. Le acogió la casa salesiana de Alicante-María Auxiliadora (1997-2002) y la de Zaragoza (2002-2012).
Ya mermado en sus facultades físicas, sobre todo de la vista y el oído, recaló en la residencia de El Campello, donde permaneció sus siete últimos años. Allí, a tono con el estilo de vida en su dilatada vida salesiana, don Antonio fue un enfermo modélico, a juicio de los que le trataron en la residencia de El Campello. «Nunca se le oyó una queja —afirma el selesiano encargado de los enfermos—, aceptaba todo con una sonrisa, saludaba a todos con cariño, asistía a todos los actos comunitarios, trabajaba en su cuarto con su ordenador, recibiendo y enviando mensajes electrónicos, ayudado por su lupa de cuatro ampliaciones. Fue un enfermo ejemplar y un salesiano de pro. Le hemos querido salesianos y enfermeras y se hizo querer por todos». Allí serenó su vida, y tuvo tiempo y sosiego incluso para dar curso a su fina vena poética, que se manifestaba en inspirados sonetos y poemas que de vez en cuando nos regalaba con ocasión de las fiestas navideñas o en acontecimientos salesianos.
Con palabras de un compañero suyo, en don Antonio Mélida admiramos siempre su cordialidad y su disposición de buen servidor.