Miguel Pérez, Crescenciano

Crescenciano Miguel Pérez

Sacerdote (1885-1946)

Nacimiento: Sotresgudo (Burgos), 31 de mayo de 1885
Profesión religiosa: Sarrià, 13 de marzo de 1904
Ordenación sacerdotal: Toledo, 20 de septiembre de 1913
Defunción: Vigo, 22 de diciembre de 1946

Nació en Sotresgudo, un pueblecito de la provincia de Burgos. Hizo el aspirantado en Barcelona-Sarrià, en donde hizo el noviciado que coronó con la profesión religiosa, el 13 de marzo de 1904. Recibió el orden sagrado del presbiterado en Toledo, el 20 de septiembre de 1913.

Prodigó su actividad sacerdotal en todas las casas a las que le envió la obediencia: Carabanchel Alto y Ronda de Atocha de Madrid, Bilbao, Orense y Vigo.

Su vida estaba animada por el espíritu sacerdotal: en la predicación de la Palabra de Dios que difundió en novenas, fervorines, jueves eucarísticos, homilías, Buenas noches salesianas; en el esplendor y magnificencia del culto (el pequeño clero fue como las niñas de sus ojos); en largas horas atendiendo a cuantos se acercaban a su confesionario para recibir el sacramento del perdón.

Fue un hombre trabajador incansable, buscando únicamente la gloria de Dios y salvación de las almas. Vivió durante toda su vida la piedad de una manera muy intensa. Don Modesto Bellido dio de él este testimonio con ocasión de su muerte: «Ha muerto un ejemplarísimo salesiano, un religioso de innegable buena voluntad». Y en el Boletín Salesiano (1947) se pudo leer: «En sus 42 años de vida religiosa fue siempre modelo de laboriosidad humilde y piadosa. ¡Murió en olor de santidad!».

Las honras fúnebres (funeral, entierro y cortejo al cementerio) fueron solemnísimas y multitudinarias. Una masa compacta de gente de toda clase y condición llenó a rebosar el templo de María Auxiliadora de Vigo y le acompañó hasta el cementerio de la ciudad. Esta despedida póstuma a sus restos mortales fue el sincero y digno broche de una vida entregada sin reserva a los demás.