Gabriel Molina Valcárcel
Sacerdote (1929-2016)
Nacimiento: Valencia, 25 de febrero de 1929
Profesión religiosa: Sant Vicenç dels Horts, 16 de agosto de 1947
Ordenación sacerdotal: Barcelona-Tibidabo, 29 de junio de 1957
Defunción: El Campello (Alicante), 6 de diciembre de 2016
Nació en Valencia el 25 de febrero de 1929. Sus padres, Teófilo y Josefa, lo educaron en la fe cristiana y en estrecha sintonía con el carisma salesiano: recibió su primera comunión el 8 de diciembre de 1939 de manos del director del colegio salesiano. En las salesianas aprendió las primeras letras, ingresó después en el colegio salesiano de la calle Sagunto y posteriormente pasó al seminario diocesano de Valencia.
Dos años después, comienza sus etapas de formación salesiana en el aspirantado de Sant Vicenç dels Horts, donde también hará el noviciado y la primera profesión religiosa el 16 de agosto de 1947. Realiza los estudios de filosofía en Gerona, el tirocinio en Pamplona (1949-1953), teología en Martí-Codolar y su ordenación sacerdotal en el Tibidabo el 29 de junio de 1957.
Su labor pastoral se fue desarrollando en Horta (un año), Zaragoza (1958-1965), director en Ibi (dos años) y en Alcoy-San Vicente (1967-1973), Cuenca (un año), Elche-San José Artesano (1974-1977), en Alcoy-Juan XXIII (director, 1977-1983), Villena (1983-1984) a donde volverá como encargado de la iglesia (1998-2009) después de haber desempeñado con admirable empeño el cargo de secretario inspectorial en Valencia durante 18 años. Antes de ingresar en la casa de enfermos de El Campello, pasó sus cinco últimos años «activos» en Valencia-San Juan Bosco (2009-2014), vividos bajo la paz serena de quien ve llegar su ocaso.
Gabriel fue dejando por doquier rasgos de su personalidad: responsabilidad en sus deberes, entrega, generosidad, ganas de servir y de vivir, cercanía a las personas, exactitud en los detalles, pulcritud en el servicio… Sembró respeto y cariño entre las personas que el Señor puso en su camino. Gozaba de la vida de comunidad, guardaba nombres, listas, fotos y detalles de sus alumnos con quienes, ya antiguos alumnos, mantenía contacto: Gabriel se fue al paraíso con el corazón lleno de nombres de personas a quienes entregó su vida de hermano y sacerdote amigo.
Dejó una estela de salesianidad hecha de amor a María Auxiliadora (muchos años delegado inspectorial de las ADMA) y a Don Bosco, de espiritualidad honda y sencilla, de entrañable cercanía y de celo por las cosas de Dios.
Coleccionista de recuerdos y afectos, lleno de armonía y sensibilidad en su quehacer, tenía adornado su cuarto, un poco como antesala de la belleza esperada y definitiva del cielo, hacia donde partió, preparado y consciente.
Falleció en la casa de salud de El Campello el 6 de diciembre de 2016, a la edad de 87 años. Sus restos descansan en el panteón salesiano de El Campello.