José Monserrat Guzmán
Sacerdote (1892-1981)
Nacimiento: Posadas (Córdoba), 6 de agosto de 1892
Profesión religiosa: Sevilla-Trinidad, 26 de noviembre de 1908
Ordenación sacerdotal: Sevilla, 22 de septiembre de 1917
Defunción: Cádiz, 10 de agosto de 1981
Nace en la villa cordobesa de Posadas, ingresa a los 17 años en la Congregación y siempre recordaría a aquellos superiores que hicieron germinar su vocación salesiana, don Rinaldi, don Ricaldone, don Candela, don Marcolungo, don Sebastián María Pastor y don Gregorio Ferro, y que la cultivaron con esmero en casas entonces muy pobres.
Estudia solo dos años de latín en la casa de Córdoba, hace el noviciado en Sevilla-Trinidad y la profesión el 26 de noviembre de 1908. Inicia los estudios de filosofía e inmediatamente después es destinado a Málaga, donde cumple los dos de filosofía restantes, dando clases al mismo tiempo. Hizo su trienio en las casas de Málaga, Sevilla-Trinidad, Écija y Cádiz, sin cambiar el ritmo de trabajo y de estudio, ya que estudia teología en medio de clases y asistencias.
El 22 de septiembre de 1917 es ordenado sacerdote en Sevilla, donde estrena su ministerio sacerdotal como catequista de los artesanos. Y tan solo con 28 años de edad y tres de sacerdocio, los superiores lo consideran maduro para dirigir la casa de Málaga (1920-1927). Los ocho años siguientes lo vemos como confesor o catequista en Sevilla-Trinidad, administrador en Córdoba y, entre 1930-1933, consejero en el aspirantado misionero de Astudillo. En 1935, nombrado director de la nueva casa de Sevilla-Triana, demuestra sus dotes y buen hacer, llevando a feliz término, de acuerdo con los fundadores, los condes de Bustillo, la construcción de la singular presencia trianera.
Cinco años después es destinado a dirigir la Fundación Aguirre, nueva obra enclavada en el centro de la vega antequerana y destinada, sin dejar de ser finca agrícola, a aspirantado salesiano. Durante nueve años (1940-1949), a pie o en coche de caballos, se entrega sin reservas a ella, ensotanado y sombrero de paja, simultaneando su labor en el cortijo con las atenciones formativas.
De 1949 a 1953, de nuevo, se ve en un momento delicado al frente de las escuelas profesionales de San Bartolomé de Málaga y, tras un año como administrador en Sevilla-Trinidad y en Jérez, en 1955 ha de encargarse de la casa de Arcos de la Frontera, en estado crítico en aquellos momentos. Solo Dios sabe los trabajos y los esfuerzos realizados en los ocho años que permaneció allí. Le querían de verdad en el «Barrio Bajo» de aquel bonito pueblo andaluz, cuyas calles recorría diariamente en busca de lo necesario para sus niños y para aquella obra, que con esfuerzo consiguió que sobreviviera. Le costó Dios y ayuda aceptar su última obediencia, que lo destinaba a la casa-aspirantado de coadjutores de Cádiz, donde permaneció durante 18 años hasta la muerte.
Fue un salesiano fiel a la Congregación y de gran celo sacerdotal. Sesenta y cuatro años de sacerdocio le imprimieron un sello inconfundible. La comunidad celebró con júbilo extraordinario sus bodas de diamante.
Al final transcurría su vida entre el lecho y el sillón. Sufría y lloraba. Sus lamentos profundos se dejaban oír por los corredores. Había perdido casi el habla. Falleció en Cádiz, el 10 de agosto de 1981, a los 89 años.